Todo Relatos Mi Infiel Esposa

Lo que nunca te dijeron sobre Todo Relatos Mi Infiel Esposa. La belleza de las mujeres maduras no es ningún secreto : todas y cada una sabemos que, tratándose de proteger nuestro aspecto, no tenemos la posibilidad de dejarnos ser estrictos.

Mi mujer y yo hemos descubierto hace relativamente poco el placer del sexo extraconyugal. No a lo grande, pero, en las situaciones correctas , hemos cedido a nuestras fantasías, antes ocultas , y realmente hemos cumplido una o 2 de ellas. Debo admitir que ambos lamentamos mucho los 30 años anteriores de matrimonio, en los que nos dejamos llevar por las convenciones y ninguno de los dos quiso aceptar nuestros deseos más profundos ante el otro. Si hubiéramos conocido antes lo que el otro sentía realmente por el sexo, podríamos haber tenido un matrimonio aún mejor. 30 años desperdiciados, pero todo lo que tenemos la posibilidad de hacer en este momento es procurar recuperar el tiempo perdido.

Al final , Tiffany rompió el hielo sexual pidiéndole a Taylor que me contara de qué forma se empezaron en el intercambio de parejas. Taylor me habló de su filosofía: que el sexo y el amor se pueden dividir. Al tiempo que ella y su marido hacen el cariño entre ellos, con otros es sólo tener sexo. Tener sexo puede ser con o sin emoción y solo por el puro exitación de llevarlo a cabo. Jamás lo había planeado de este modo , pero me pareció que tenía sentido. Taylor me mencionó que pensara en tener sexo como si fuera un deporte, pero desnudo , en el que se cambia de equipo de vez en cuando.

Seguimos comentando y Taylor sugirió que fuéramos despacio. Me dijo que cuando te metes de lleno por el momento no puedes regresar atrás. Aun sacó a relucir la idea de la que había hablado Tiffany, un trueque despacio. Taylor creyó que el punto de inicio podría ser simplemente estar en presencia de otra pareja desnuda o que Bryan y yo nos desnudáramos delante de otra persona. Sugirió que podíamos ir pasito a pasito y que si en algún momento nos sentíamos incómodos pararíamos. Mencionó que su política era que las mujeres controlaran el ritmo.

Tuve que admitir ante Bryan que me intrigaba la iniciativa del swinging, pero le recordé que sólo había estado desnuda con él, ni charlar de tener sexo con otra persona. Charlamos un poco más sobre el trueque de parejas mientras yo acariciaba la poronga de Bryan. Después de volver a follar , Bryan y yo acordamos que charlaría con Tiffany un poco mucho más. Ninguno de los 2 pensó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía realizar daño charlar un tanto mucho más de esto.

Tiffany era una amiga de la universidad que nos conocía a Bryan y a mí desde el momento en que éramos pareja. Hacía un par de meses que no la veía y me comentó mi pérdida de peso, diciéndome lo hot que me veía. Le dije que Bryan y yo habíamos estado realizando ejercicio y que me sentía realmente bien. Tiffany y yo siempre y en todo momento compartimos todo. Fue la primera persona a la que se lo conté cuando perdí la virginidad. Durante el almuerzo se me escapó que me sentía aburrido de nuestra vida sexual. Tiffany me dedicó una sonrisa de asco pero no dijo nada. Tiffany llevaba casada exactamente el mismo tiempo que nosotros y me percaté de que se se encontraba guardando algo. La pinché durante un rato y finalmente le supliqué que me contara su secreto.

Bryan ahora escuchaste a nuestra anfitriona, tenemos que llevar a cabo lo que ella dice , dije, en este momento quitándole la camisa a Bryan. Cuando conseguí quitarle la camisa a Bryan miré hacia atrás para poder ver los pantalones de Sam bajando, pero asimismo me percaté de que Sam tenía el sujetador de Taylor en sus manos. Bryan también se había dado cuenta. Oh,¿asimismo los pantalones? Semeja que se te están bajando los pantalones, niña , le dije a Bryan. Con Bryan sólo en lencería nos acomodamos de nuevo en el sofá.

Tenía una imagen en mi cabeza de la mujer que íbamos a saber. Alguien con maquillaje abultado , vestida como una prostituta que charlaba como un marinero. La mujer que se sentó a la mesa con nosotros no era nada de eso. Se presentó como Taylor. Iba vestida de forma conservadora y hablaba bien, parecía más la chavala de al lado que otra cosa. Me sentí culpable por meditar en ella como una prostituta. Teníamos una mesa apartada que nos dejaba hablar sin temor a que nos escucharan. Charlamos durante un rato para conocernos, nada sexual, sólo conversas sobre nosotros. Sé que no dejaba de mirarla pensando parece tan habitual. Aunque era unos diez años mayor que yo, me sentí muy cómodo con ella, y vi por qué razón Tiffany congenió con ella tan velozmente.

La cena se encontraba en la mesa, pero daba la sensación de que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se separó un poco de Taylor cuando subimos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. Rápidamente tomé otro gran trago. Sin ser un gran bebedor, se encontraba comenzando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue precisamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se estaba metiendo en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de forma frecuente mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero aun me estaba sintiendo cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi en el final de la cena Taylor dijo que tenía un obsequio para mí arriba y deseaba enseñármelo tras adecentar los platos. Protesté que no debía comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros como si no supiese lo que estaba pasando. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas tengan la posibilidad de subir.

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Taylor se levantó de un salto, quitándose sexymente el kimono. Creí que a Bryan se le iban a salir los ojos. Me miró y le dije que se me veían las lolas , a lo que él negó con la cabeza. Sam se frotó los pezones mientras que bailaba delante de él. Taylor, de la misma yo, terminó su baile con Sam con un beso. Taylor bailó hacia Bryan inclinándose a fin de que sus pezones estuviesen a la altura de sus ojos. Agarró las manos de Bryan y las llevó a sus pezones. Taylor miró hacia mí y dijo : Está bien, a Megan no le importará, ¿verdad, Megan?

Taylor nos anunció mientras que bajábamos las escaleras. Las cabezas de los chicos se viraron y luego se han quedado mirando. Los chicos nos aplaudieron y abuchearon. Debí admitir que me sentía sexy ; el zumbido del vino asistió. Taylor dio una vuelta, dejando entrever lo que llevaba debajo. Me miró y mencionó que era mi turno.

Debí admitir ante Bryan que me intrigaba la iniciativa del swinging, pero le recordé que sólo había estado desviste con él, ni hablar de tener sexo con otra persona. Hablamos un tanto mucho más sobre el intercambio de parejas mientras que yo acariciaba la polla de Bryan. Tras volver a tener sexo , Bryan y yo acordamos que charlaría con Tiffany un poco más. Ninguno de los 2 pensó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía realizar daño hablar un poco más de esto.

Tuve que admitir ante Bryan que me intrigaba la iniciativa del swinging, pero le recordé que solo había estado desnuda con él, ni charlar de tener sexo con otra persona. Charlamos un tanto más sobre el intercambio de parejas mientras yo acariciaba la polla de Bryan. Tras regresar a follar , Bryan y yo acordamos que hablaría con Tiffany un tanto mucho más. Ninguno de los 2 creyó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía llevar a cabo daño charlar un tanto más de ello.

Los chicos salieron de la gruta de hombres charlando. Bryan estaba desvariando sobre la gruta de hombre de Sam diciendo que era lo que todos y cada uno de los chicos quieren. Taylor miró a Sam y le pidió que me mostrara su gruta de hombre mientras Bryan la ayudaba en la cocina. Sam me cogió de la mano y sin mediar palabra nos vamos a la planta baja.

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La cena estaba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se apartó un poco de Taylor cuando ascendemos. Taylor me sirvió otra enorme copa de vino. De manera rápida tomé otro enorme trago. Sin ser un gran bebedor, se encontraba empezando a sentir un pequeño zumbido. La conversación en la cena fue precisamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se metía en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan con frecuencia mientras que coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero aun me estaba sintiendo cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi en el final de la cena Taylor mencionó que tenía un obsequio para mí arriba y deseaba enseñármelo tras limpiar los platos. Protesté que no tenía que comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros como si no supiera lo que estaba pasando. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas tengan la posibilidad de subir.

Me pareció una gran iniciativa. Intercambiamos números y le dije que tendría que confirmarlo con Bryan pero que sabía su contestación. Taylor no hablaba mucho de su marido pero mientras que llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y dijo que me agradaría bastante Sam y me guiñó un ojo.

En la percha había un tanguita negro de encaje y un pequeño grupo de sujetador push-up. No pude evitar meditar que no iba a cubrir bastante. Taylor salió y modeló para mí. Tardé un instante , pero finalmente me di cuenta de que el sujetador no le cubría los pezones y sus pezones desnudos me miraban a la cara. Su tanga tampoco cubría bastante.

Mi nombre es Megan y mi marido es Bryan. Yo mido 1,65 y peso 150, tengo el pelo color fresa, piel clara y lentes. Mi Bryan es 5′ 11 un poco más de 200 libras, pelo negro obscuro con lentes. Los dos estamos un poco en el lado nerd. Bryan, exactamente la misma yo, siempre y en todo momento ha tenido un poco de relleno plus. Si bien no nos encontramos gordos , la mayoría de la multitud nos consideraría gruesos. Llevamos tres años en matrimonio , nos casamos justo después de la universidad. Nos conocimos en el primer año de facultad y nos enamoramos.

La casa de Hermosa resultó ser un lugar bastante grande situado en su propio terreno a las afueras de un pueblo muy pintoresco en las afueras de Norwich. La liturgia se celebró en una atractiva iglesia local y todos regresamos a la casa , donde la recepción se festejó en una carpa sobre el césped.