Siendo Infiel a Mi Esposa Con Una Guarra Mas Joven

Aquí encontrarás todo acerca Siendo Infiel a Mi Esposa Con Una Guarra Mas Joven. El hermosura de las mujeres maduras nadie es ningún secreto: todas entendemos en comparación a, tratándose de cuidar nuestro aspecto, nadie tenemos la posibilidad de dejarnos consistir exigentes.

Una vieja amiga de Victoria nos invitó a una boda en Norfolk. Se formaron juntas como enfermeras y, aunque hoy en día apenas se ven, han mantenido el contacto, aunque solo sea en Navidad y en los cumpleaños. Mi mujer es la madrina de la hija mayor de Hermosa y era el día de su boda. Las funciones de madrina de Victoria hace un tiempo que han caducado y solamente conocía a la novia. Sin embargo , como es socialmente correcto , nos habían invitado al enorme día.

Me agradó que las mujeres estuviesen siempre al mando. Acordamos que un óptimo comienzo sería ir a cenar con Taylor y su marido a fin de que todos pudiésemos conocernos y no hubiera presión. Sería una aceptable manera de conocernos.

La cena se encontraba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se apartó un poco de Taylor en el momento en que ascendemos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. De manera rápida tomé otro enorme trago. Sin ser un gran bebedor, estaba empezando a sentir un pequeño zumbido. La conversación en la cena fue precisamente de naturaleza mucho más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se estaba metiendo en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de bromas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan con frecuencia mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero incluso me sentía cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Prácticamente en el final de la cena Taylor dijo que tenía un obsequio para mí arriba y deseaba enseñármelo después de limpiar los platos. Protesté que no tenía que adquirirme nada y hasta Sam se encogió de hombros como si no supiese lo que pasaba. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas tengan la posibilidad de subir.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes cuando nos conocimos. Taylor dijo que eso era muy romántico y que entendía si nuestras opiniones sobre el sexo eran diferentes y no deseábamos evaluar el trueque de parejas. Ella nunca empujaría a absolutamente nadie a algo que no quisiera llevar a cabo. Le pareció bonito que la única polla que había visto y tocado fuera la de mi marido.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos. Taylor dijo que eso era muy romántico y que comprendía si nuestras creencias sobre el sexo eran distintas y no deseábamos probar el trueque de parejas. Ella nunca empujaría a absolutamente nadie a algo que no quisiera hacer. Le pareció bonito que la única poronga que había visto y tocado fuera la de mi marido.

De todas formas , no tardó mucho en verse rodeada por un grupo de hombres, la mayoría de ellos amigos del novio, todos ellos veinteañeros. Más allá de que ella les doblaba la edad, eran como abejas en torno a un tarro de miel. La he visto de esta manera en muchas ocasiones anteriores y, como siempre , me limité a sentarme y dejar que siguiera adelante. Al final de cuenta , jamás se había convertido en algo más que una broma amistosa.

En el momento en que estábamos terminando , Taylor dijo que debía utilizar el baño de chicas y me invitó a acompañarla. Ámbas comentamos de qué forma los chicos actuaban como si se conocieran desde hace años. Taylor sugirió que Bryan y yo fuésemos a cenar el sábado por la noche para tener un poco mucho más de privacidad. Ella dijo que no había presión para realizar nada, solo una cena. Acepté, pero tenía un enorme nudo en el estómago. Nos reunimos con los chicos y les contamos los planes.

Otro problema. ¿Qué debo realizar en este momento? En verdad , en esta ocasión me resultó fácil. Ver a mi mujer en semejante posición , siendo tocada por un terminado irreconocible , veinticinco años más joven que ella, gimiendo de manera fuerte y profiriendo toda clase de obscenidades era algo realmente fantástico. Me di cuenta de que estaba jugando conmigo mismo por medio de mis pantalones y que se encontraba duro como una piedra. En verdad , no recuerdo estar nunca tan duro. Me bajé las bragas y me salió la polla. Y allí se encontraba yo, a tres metros de mi mujer, mientras que un joven la llevaba a un estremecedor orgasmo.

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Estaba a punto de decir que no, pero mi cabeza ha dicho qué diablos. Me quité el kimono entre los aplausos de los chicos. Me acerqué a Bryan para ofrecerle una buena mirada, finalizando con un beso en los labios. Sam levantó los brazos en señal de qué pasa con él. Bailé hacia Sam, dándole un espectáculo, agachándome a fin de que tuviese una buena vista de mis tetas. Para sorpresa de todos, incluso la mía, me di la vuelta y me incliné , dándole una gran vista de mi culo apenas cubierto. Luego me volví plantando mis labios en los de Sam. Inmediatamente miré a Bryan, atemorizada por si se enojaba , pero estaba aplaudiendo.

Con eso Victoria soltó un rugido desmesurado mientras llegaba al clímax por segunda vez. Siguió y siguió , y de hecho vi que sus piernas se doblaban con la fuerza del mismo. Se desplomó contra la pared jadeando poderosamente y lo atrajo contra ella, dándole un largo beso. Muchas gracias, ha dicho , fué increíble, en este momento te toca a ti. La mano de ella bajó la cremallera de la bragueta y desapareció en su interior. Tras juguetear un poco , reapareció con una poronga muy respetable dentro. El radical de la misma brillaba con pre-cum y una enorme gota cayó al suelo.

Lo mismo ha dicho mi mujer, pero puede que lo vuelva a llevar a cabo en algún momento. Con eso, ella se arregló el pelo y el vestido, le cogió la mano y le llevó por las escaleras de vuelta a la recepción.

Tiffany era una amiga de la universidad que nos conocía a Bryan y a mí desde el momento en que éramos pareja. Hacía un par de meses que no la veía y me comentó mi pérdida de peso, diciéndome lo hot que me veía. Le dije que Bryan y yo habíamos estado haciendo ejercicio y que me sentía muy bien. Tiffany y yo siempre y en todo momento compartimos todo. Fue la primera persona a la que se lo conté en el momento en que perdí la virginidad. Durante el almuerzo se me escapó que me sentía aburrido de nuestra vida sexual. Tiffany me dedicó una sonrisa de asco pero no ha dicho nada. Tiffany llevaba casada el mismo tiempo que nosotros y me percaté de que se estaba guardando algo. La pinché en el transcurso de un rato y al final le supliqué que me contara su misterio.

La cena estaba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se apartó un poco de Taylor en el momento en que ascendemos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. Velozmente tomé otro enorme trago. Sin ser un enorme bebedor, se encontraba empezando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue ciertamente de naturaleza mucho más sexual que la cena de la otra noche. Bryan asimismo se metía en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan a menudo mientras que coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero aun me estaba sintiendo cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Prácticamente al final de la cena Taylor dijo que tenía un regalo para mí arriba y deseaba enseñármelo tras limpiar los platos. Protesté que no debía comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros tal y como si no supiese lo que pasaba. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas pudieran subir.

¿Las mujeres maduras les encantan a los jóvenes?

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos. Taylor mencionó que eso era muy romántico y que comprendía si nuestras creencias sobre el sexo eran diferentes y no queríamos probar el intercambio de parejas. Ella nunca empujaría a nadie a algo que no quisiera hacer. Le pareció bonito que la única polla que había visto y tocado fuera la de mi marido.

Atravesé el césped, entré en la vivienda y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo preciso , me secaba las manos en el momento en que oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien mucho más se encontraba aguardando su turno y estaba a punto de abrir la puerta cuando reconocí la voz de Victoria. Bueno, de todos modos no era su voz, sino su risa o, explicado de otra forma , su carcajada. Me quedé helada de inmediato. ¿Qué pasaba ahí fuera?

Los chicos salieron de la cueva de hombres charlando. Bryan estaba delirando sobre la gruta de hombre de Sam diciendo que era lo que todos y cada uno de los chicos desean. Taylor miró a Sam y le pidió que me mostrara su cueva de hombre mientras Bryan la ayudaba en la cocina. Sam me cogió de la mano y sin mediar palabra nos dirigimos a la planta baja.

Mientras follábamos, me imaginé a Taylor tumbada a mi lado con mi Bryan encima de ella, follando. Si bien era extraño pensar en mi hombre teniendo sexo con otra mujer, me excitaba mi pequeña fantasía. No dejaba de preguntarme si verdaderamente podría hacerla y dejar que su poronga entrara en otra mujer.

Cogiendo el vaso, me tomé un enorme trago. Taylor comentó lo sexy que me veía y que Sam estaría mirando mis lolas toda la noche. Me sonrojé sabiendo que esa era la reacción que aguardaba.