Sexo Esposas Infieles Con Jovenes Vintage

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Mi nombre es Megan y mi marido es Bryan. Yo mido 1,65 y peso 150, tengo el pelo color fresa, piel clara y gafas. Mi Bryan es 5′ 11 un poco mucho más de 200 libras, pelo negro obscuro con lentes. Los dos nos encontramos un poco en el lado nerd. Bryan, de la misma yo, siempre tuvo algo de relleno extra. Aunque no nos encontramos gordos , la mayor parte de la multitud nos consideraría gruesos. Llevamos tres años en matrimonio , nos casamos justo después de la facultad. Nos conocimos en el primer año de universidad y nos enamoramos.

Atravesé el césped, entré en la casa y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo preciso , me secaba las manos cuando oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien más estaba esperando su turno y estaba a puntito de abrir la puerta cuando reconocí la voz de Victoria. Bueno, de todos modos no era su voz, sino su risa o, mejor dicho , su carcajada. Me quedé helada de inmediato. ¿Qué pasaba ahí fuera?

Cogiendo el vaso, me tomé un gran trago. Taylor comentó lo hot que me veía y que Sam estaría mirando mis lolas toda la noche. Me sonrojé sabiendo que esa era la reacción que aguardaba.

Lo mismo ha dicho mi mujer, pero es posible que lo vuelva a realizar en algún momento. Con eso, ella se arregló el pelo y el vestido, le cogió la mano y le llevó por las escaleras de vuelta a la recepción.

Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos, pero nuestra virginidad acabó en cama de mi dormitorio en la primavera de nuestro primer año. Habíamos planeado que esperaríamos a estar en matrimonio para tener sexo, pero una noche de copas nos llevó a estar desnudos en mi cama. Una cosa llevó a la otra y la poronga de Bryan halló su camino en mi coño. Después de eso fuimos como pequeños que hallaron la llave de la tienda de dulces. En nuestro primer año nos fuimos a vivir juntos. Follábamos bastante pero no éramos muy imaginativos. La mayoría de las veces Bryan estaba encima o yo se encontraba encima para que él pudiera jugar con mis lolas mientras follábamos. Por muy conservadores que fuéramos , nos encantaba tener sexo.

Tenía una imagen en mi cabeza de la mujer que íbamos a saber. Alguien con maquillaje grueso , vestida como una prostituta que charlaba como un marinero. La mujer que se sentó a la mesa con nosotros no era nada de eso. Se presentó como Taylor. Iba vestida de manera conservadora y charlaba bien, parecía más la chavala de al lado que otra cosa. Me sentí culpable por meditar en ella como una prostituta. Teníamos una mesa alejada que nos dejaba hablar sin temor a que nos escucharan. Hablamos en el transcurso de un rato para conocernos, nada sexual, solo conversas sobre nosotros. Sé que no dejaba de mirarla pensando parece tan habitual. Si bien era unos diez años mayor que yo, me sentí muy cómodo con ella, y vi por qué Tiffany congenió con ella tan rápidamente.

Se encontraba a puntito de decir que no, pero mi cabeza dijo qué demonios. Me quité el kimono entre los aplausos de los chicos. Me acerqué a Bryan para darle una buena mirada, terminando con un beso en los labios. Sam levantó los brazos en señal de qué sucede con él. Bailé hacia Sam, dándole un espectáculo, agachándome a fin de que tuviera una buena vista de mis tetas. Para sorpresa de todos, aun la mía, me di la vuelta y me incliné , dándole una enorme vista de mi culo apenas cubierto. Luego me volví plantando mis labios en los de Sam. Instantaneamente miré a Bryan, asustada por si acaso se enojaba , pero se encontraba aplaudiendo.

Seguimos hablando y Taylor sugirió que fuéramos despacio. Me mencionó que una vez que te metes de lleno por el momento no puedes volver atrás. Incluso sacó a relucir la iniciativa de la que había hablado Tiffany, un trueque despacio. Taylor creyó que el punto de inicio podría ser simplemente estar en presencia de otra pareja desnuda o que Bryan y yo nos desnudáramos enfrente de otra persona. Sugirió que podíamos ir punto por punto y que si en algún momento nos sentíamos incómodos pararíamos. Dijo que su política era que las mujeres controlaran el ritmo.

¿Porque se quiere talentos de Sexo Esposas Infieles Con Jovenes Vintage?

Tenía una imagen en mi cabeza de la mujer que íbamos a saber. Alguien con maquillaje abultado , vestida como una prostituta que hablaba como un marinero. La mujer que se sentó a la mesa con nosotros no era nada de eso. Se presentó como Taylor. Iba vestida de manera conservadora y hablaba bien, parecía más la muchacha de al costado que otra cosa. Me sentí culpable por meditar en ella como una prostituta. Teníamos una mesa apartada que nos dejaba charlar sin temor a que nos escucharan. Hablamos durante un rato para conocernos, nada sexual, sólo conversas sobre nosotros. Sé que no dejaba de mirarla pensando parece tan habitual. Si bien era unos diez años mayor que yo, me sentí muy cómodo con ella, y vi por qué razón Tiffany congenió con ella tan de manera rápida.

Taylor se levantó de un salto, quitándose sexymente el kimono. Pensé que a Bryan se le iban a salir los ojos. Me miró y le dije que se me veían las tetas , a lo que él negó con la cabeza. Sam se frotó los pezones mientras que bailaba enfrente de él. Taylor, al igual que yo, terminó su baile con Sam con un beso. Taylor bailó hacia Bryan inclinándose para que sus pezones estuvieran a la altura de sus ojos. Agarró las manos de Bryan y las llevó a sus pezones. Taylor miró hacia mí y ha dicho : Está bien, a Megan no le importará, ¿verdad, Megan?

Cogiendo el vaso, me tomé un gran trago. Taylor comentó lo sexy que me veía y que Sam estaría mirando mis tetas toda la noche. Me sonrojé sabiendo que esa era la reacción que aguardaba.

Al final , Tiffany rompió el hielo sexual pidiéndole a Taylor que me contara cómo se comenzaron en el trueque de parejas. Taylor me charló de su filosofía: que el sexo y el amor se pueden dividir. Al paso que ella y su marido hacen el cariño entre ellos, con otros es solo follar. Follar puede ser con o sin emoción y sólo por el puro exitación de llevarlo a cabo. Jamás lo había planeado de esta forma , pero me dio la sensación de que tenía sentido. Taylor me mencionó que pensara en tener sexo como si fuera un deporte, pero desnudo , en el que se cambia de equipo ocasionalmente.

Otro dilema. ¿Qué debo realizar ahora? En verdad , en esta ocasión me resultó simple. Ver a mi mujer en semejante posición , siendo tocada por un completo desconocido , veinticinco años más joven que ella, gimiendo de manera fuerte y profiriendo todo tipo de indecencias era algo verdaderamente fantástico. Me percaté de que estaba jugando conmigo a través de mis pantalones y que estaba duro como una piedra. En verdad , no recuerdo estar nunca tan duro. Me bajé las bragas y me salió la polla. Y allí se encontraba yo, a tres metros de mi mujer, mientras un joven la llevaba a un estremecedor orgasmo.

¿Las maduras les encantan a los personas jóvenes?

En la percha había un tanguita negro de encaje y un pequeño grupo de sujetador push-up. No pude eludir meditar que no iba a contemplar mucho. Taylor salió y modeló para mí. Tardé un momento , pero por último me di cuenta de que el sujetador no le cubría los pezones y sus pezones desnudos me miraban a la cara. Su tanguita tampoco cubría bastante.

Mi mujer y yo hemos descubierto hace parcialmente poco el placer del sexo extraconyugal. No a lo grande, pero, en las situaciones correctas , hemos cedido a nuestras fantasías, antes ocultas , y verdaderamente hemos cumplido una o dos de ellas. Debo aceptar que ambos lamentamos bastante los 30 años precedentes de matrimonio, en los que nos dejamos llevar por las convenciones y ninguno de los dos deseó aceptar nuestros deseos mucho más profundos frente al otro. Si hubiéramos conocido antes lo que el otro sentía verdaderamente por el sexo, podríamos haber tenido un matrimonio aún mejor. 30 años desperdiciados, pero todo cuanto tenemos la posibilidad de realizar ahora es procurar recuperar el tiempo perdido.

Quedamos en un Outback Steak House, pensando que los chicos desearían un filete. Taylor y Sam ahora estaban allí aguardándonos. Sam tampoco era lo que yo esperaba. Le había dicho a Bryan de camino al restaurante que aguardaba que tuviera sobrepeso, un bigote de estrella del porno y que fuera muy ruidoso. Era mucho más grande de lo que esperaba , pero de corte limpio, en forma y vestido de manera conservadora. Él y Bryan congeniaron enseguida, hablando de deportes y bebiendo cerveza eran como viejos amigos. Para ser diez años mayores que Bryan y yo, parecíamos tener mucho en común con ellos. No hubo presión y, en verdad , no hubo ninguna conversación sexual. Yo proseguía mirando a ocultas a Sam, tratando de imaginarme de qué manera se vería desvisto.

Sin embargo , lo más excitante que sucedió desde mi criterio es, a primer aspecto , extremadamente insípido relacionado con lo anterior. Tiene que ver con mi mujer (obviamente ) pero no implica una gran cantidad de sexo.

Taylor sacó una caja de Victoria Secret de bajo la cama. Mencionó que Tiffany le había dado mi talla y que aguardaba que le quedara bien. Abrí la caja y hallé lencería rosa. Hallé la etiqueta que decía que tenía que ver con un baby doll peek-a-boo. Tenía volantes, era hot y muy transparente. Taylor me sugirió que me la probase. Después de algunas protestas , acepté. Entré en el baño y me puse el traje. Me puse el tanguita y me di cuenta de que mi trasero no se encontraba cubierto en absoluto ; el tirante me entraba por el culo. Me ajusté los tirantes del top baby doll a fin de que me cubriera las tetas lo más bien que se pueda. El sujetador llevaba una tela transparente con volantes que cubría el sujetador hasta la parte superior de las bragas, pero no pasaba del ombligo.