Relatos Le Fui Infiel a Mi Esposo 2

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En el final , tras escuchar muchos más gemidos y respiraciones pesadas, no hice nada de lo anterior. En vez de eso, descerrajé la cerradura con bastante precaución y abrí la puerta un tanto más despacio. Fuera, del otro lado del rellano, mi mujer estaba inmovilizada contra la pared por uno de los amigos del novio. Con una mano le tenía atrapados los brazos sobre la cabeza, al tiempo que con la otra le había subido el vestido casi hasta la cintura y en este momento se encontraba muy ocupado en sus bragas. Si bien mi vista no era la mejor, pude ver que tenía al menos dos dedos introducidos dentro de ella y que la tocaba vigorosamente por todo lo que valía.

Charlamos en susurros a lo largo del resto de la comida; Tiffany me contó de qué forma había sucedido todo y todo sobre la pareja con la que habían intercambiado. Me mencionó que la otra pareja tenía experiencia y paciencia. Aunque me sorprendió la iniciativa de tener sexo con otros, no pude denegar la humedad entre mis piernas.

Cogiendo el vaso, me tomé un gran trago. Taylor comentó lo sexy que me veía y que Sam estaría viendo mis tetas toda la noche. Me sonrojé a sabiendas de que esa era la reacción que aguardaba.

Atravesé el césped, entré en la casa y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo preciso , me estaba secando las manos en el momento en que oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien más se encontraba aguardando su turno y estaba a puntito de abrir la puerta cuando reconocí la voz de Victoria. Bueno, en realidad no era su voz, sino más bien su risa o, explicado de otra forma , su carcajada. Me quedé helada inmediatamente. ¿Qué estaba pasando ahí fuera?

Taylor sacó una caja de Victoria Secret de bajo la cama. Mencionó que Tiffany le había dado mi talla y que esperaba que le quedara bien. Abrí la caja y encontré lencería rosa. Encontré la etiqueta que decía que se trataba de un baby doll peek-a-boo. Tenía volantes, era sexy y muy transparente. Taylor me sugirió que me la probara. Después de algunas protestas , acepté. Entré en el baño y me puse el traje. Me puse el tanguita y me di cuenta de que mi trasero no estaba cubierto en absoluto ; el tirante me entraba por el culo. Me ajusté los tirantes del top baby doll para que me cubriera las tetas lo más bien que se pueda. El sujetador llevaba una lona transparente con volantes que cubría el sujetador hasta la parte superior de las bragas, pero no pasaba del ombligo.

Tenía una imagen en mi cabeza de la mujer que íbamos a conocer. Alguien con maquillaje grueso , vestida como una prostituta que charlaba como un marinero. La mujer que se sentó a la mesa con nosotros no era nada de eso. Se presentó como Taylor. Iba vestida de forma conservadora y charlaba bien, parecía mucho más la muchacha de al lado que otra cosa. Me sentí culpable por pensar en ella como una prostituta. Teníamos una mesa apartada que nos permitía charlar sin temor a que nos escucharan. Hablamos en el transcurso de un rato para conocernos, nada sexual, solo conversas sobre nosotros. Sé que no dejaba de mirarla pensando semeja tan habitual. Si bien era unos diez años mayor que yo, me sentí muy cómodo con ella, y vi por qué razón Tiffany congenió con ella tan velozmente.

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Se encontraba hot , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y luego me dio un abrazo. Si bien el abrazo fue breve parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a conocer la cueva del hombre de Sam, mientras Taylor y yo preparábamos la cena.

Cogiendo el vaso, me tomé un gran trago. Taylor comentó lo hot que me veía y que Sam estaría mirando mis tetas toda la noche. Me sonrojé a sabiendas de que esa era la reacción que esperaba.

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De todas formas , no tardó bastante en verse rodeada por un grupo de hombres, la mayor parte de ellos amigos del novio, todos ellos veinteañeros. A pesar de que ella les doblaba la edad, eran como abejas alrededor de un tarro de miel. La he visto de esta manera en muchas ocasiones anteriores y, como es costumbre , me limité a sentarme y dejar que prosiguiera adelante. Al final de cuenta , jamás se había transformado en algo mucho más que una broma amistosa.

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Estaba hot , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y después me dio un abrazo. Si bien el abrazo fue breve parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a conocer la gruta del hombre de Sam, mientras Taylor y yo preparábamos la cena.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos. Taylor mencionó que eso era muy romántico y que comprendía si nuestras opiniones sobre el sexo eran diferentes y no deseábamos probar el intercambio de parejas. Ella nunca empujaría a absolutamente nadie a algo que no quisiera realizar. Le pareció bonito que la única poronga que había visto y tocado fuera la de mi marido.

Con eso Victoria soltó un rugido desmesurado mientras llegaba al clímax por segunda vez. Siguió y siguió , y de hecho vi que sus piernas se doblaban con la fuerza del mismo. Se desplomó contra la pared jadeando fuertemente y lo atrajo contra ella, dándole un largo beso. Muchas gracias, ha dicho , ha sido increíble, en este momento te toca a ti. La mano de ella bajó la cremallera de la bragueta y desapareció dentro suyo. Tras juguetear un tanto , reapareció con una polla muy respetable dentro. El radical de la misma relucía con pre-cum y una gran gota cayó al suelo.

La cena se encontraba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se separó un poco de Taylor en el momento en que ascendemos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. De manera rápida tomé otro enorme trago. Sin ser un enorme bebedor, se encontraba comenzando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue ciertamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se metía en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de bromas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de forma frecuente mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero incluso me sentía cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi al final de la cena Taylor dijo que tenía un regalo para mí arriba y quería enseñármelo después de adecentar los platos. Protesté que no tenía que adquirirme nada y hasta Sam se encogió de hombros tal y como si no supiera lo que estaba pasando. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas pudieran subir.

¿Las mujeres maduras les encantan a los jóvenes?

Me gustó que las mujeres estuviesen siempre y en todo momento al mando. Acordamos que un óptimo comienzo sería proceder a cenar con Taylor y su marido para que todos pudiésemos conocernos y no hubiese presión. Sería una aceptable manera de conocernos.

La próxima vez que estuve con Tiffany le dije que Bryan y yo habíamos echado un óptimo polvo después de charlar del trueque de parejas y que deseaba saber mucho más. Tiffany sabía que los 2 éramos vírgenes cuando nos conocimos y que sólo habíamos estado el uno con el otro , así que se sorprendió mucho de que nos lo planteáramos. Tiffany comprendió que sólo hablábamos de ello. Siendo sincero con Tiffany le dije que nunca había estado desvisto con otro hombre y bastante menos había tocado el pene de otro hombre. Por mucho que fuera una bonita fantasía no estaba seguro de poder hacerlo realmente.

Como ahora he dicho, hemos cumplido algunas de nuestras fantasías, comenzando por una pareja que conocimos en un hotel, y pasando por unos cuantos noches de dogging (eso es increíble) y mi mujer recogiendo a 2 hombres en un pub y yéndose a casa con ellos, dejándome imaginar lo que podría estar pasando con ella (una experiencia extraña pero muy erótica).

De repente tuve un instante de cordura. Tenía que grabarlo para la posteridad. Saqué mi móvil inteligente y, con bastante precaución , les hice una fotografía. No era la mejor de las fotos , tomada por medio de una puerta medianamente abierta, pero mejor que nada.

Sabes qué, Megan, parece que nosotras 2 nos encontramos prácticamente desvistes y nuestros hombres calientes están completamente vestidos. Voy a contribuir a Sam a quitarse algo de ropa si te semeja bien. Te dejaré a ti cómo está vestido tu marido, dijo Taylor, quitándole la camisa a Sam.