Negro Insemina a Esposa Infiel

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Atravesé el césped, entré en la casa y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo preciso , me secaba las manos en el momento en que oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien más estaba aguardando su turno y estaba a punto de abrir la puerta en el momento en que reconocí la voz de Victoria. Bueno, de todos modos no era su voz, sino su risa o, mejor dicho , su carcajada. Me quedé helada de inmediato. ¿Qué pasaba ahí fuera?

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales prosigue , pero puedo decir honestamente que, independientemente de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

Mi mujer y yo hemos descubierto hace relativamente poco el exitación del sexo extraconyugal. No a lo grande, pero, en las situaciones correctas , hemos cedido a nuestras fantasías, antes escondes , y verdaderamente hemos cumplido una o dos de ellas. Tengo que admitir que los dos lamentamos mucho los 30 años precedentes de matrimonio, en los que nos dejamos llevar por las convenciones y ninguno de los dos deseó admitir nuestros deseos mucho más profundos frente al otro. Si hubiésemos conocido antes lo que el otro sentía realmente por el sexo, podríamos haber tenido un matrimonio aún mejor. 30 años desperdiciados, pero todo cuanto tenemos la posibilidad de llevar a cabo en este momento es intentar recuperar el tiempo perdido.

Estaba en lo cierto sobre Bryan – se encontraba muy emocionado. Creo que se sintió un poco decepcionado cuando le dije que el plan era solo una comida , nada más. Le dije que habíamos hablado de un intercambio despacio pero que no creía estar dispuesta para ello. Brian me aseguró que no haríamos nada con lo que me sintiese incómoda. Sé que las esperanzas de Bryan se dispararon en el momento en que sus dedos encontraron mi coño chorreando tras nuestra conversación.

Con eso Victoria soltó un rugido descomunal mientras llegaba al clímax por segunda vez. Siguió y prosiguió , y en verdad vi que sus piernas se doblaban con la fuerza del mismo. Se cayó contra la pared jadeando poderosamente y lo atrajo contra ella, dándole un largo beso. Muchas gracias, dijo , fué increíble, en este momento te toca a ti. La mano de ella bajó la cremallera de la bragueta y desapareció dentro suyo. Después de juguetear un tanto , resurgió con una polla muy respetable dentro. El radical de exactamente la misma relucía con pre-cum y una gran gota cayó al suelo.

Tiffany era una amiga de la facultad que nos conocía a Bryan y a mí desde que éramos pareja. Hacía un par de meses que no la veía y me comentó mi pérdida de peso, diciéndome lo hot que me veía. Le dije que Bryan y yo habíamos estado haciendo ejercicio y que me sentía realmente bien. Tiffany y yo siempre compartimos todo. Fue la primera persona a la que se lo conté cuando perdí la virginidad. Durante el almuerzo se me escapó que me sentía poco entretenido de nuestra vida sexual. Tiffany me dedicó una sonrisa de asco pero no ha dicho nada. Tiffany llevaba casada exactamente el mismo tiempo que nosotros y me di cuenta de que se estaba guardando algo. La pinché durante un rato y por último le supliqué que me contara su secreto.

Como ahora he dicho, hemos cumplido ciertas de nuestras fantasías, comenzando por una pareja que conocimos en un hotel, y pasando por un par de noches de dogging (eso es increíble) y mi mujer recogiendo a 2 hombres en un pub y yéndose a casa con ellos, dejándome imaginar lo que podría estar pasando con ella (una experiencia extraña pero muy erótica).

Hablamos en susurros a lo largo del resto de la comida; Tiffany me contó de qué forma había sucedido todo y todo sobre la pareja con la que habían intercambiado. Me dijo que la otra pareja tenía experiencia y paciencia. Aunque me sorprendió la iniciativa de tener sexo con otros, no pude negar la humedad entre mis piernas.

¿Porque se desea Negro Insemina a Esposa Infiel?

Mi nombre es Megan y mi marido es Bryan. Yo mido 1,65 y peso 150, tengo el pelo color fresa, piel clara y gafas. Mi Bryan es 5′ 11 un tanto más de 200 libras, pelo negro obscuro con gafas. Los dos nos encontramos un tanto en el lado nerd. Bryan, al igual que yo, siempre ha tenido algo de relleno plus. Si bien no nos encontramos gordos , la mayor parte de la gente nos consideraría gruesos. Llevamos tres años en matrimonio , nos casamos inmediatamente después de la facultad. Nos conocimos en el primer año de universidad y nos enamoramos.

Por último , Tiffany rompió el hielo sexual pidiéndole a Taylor que me contara de qué manera se empezaron en el trueque de parejas. Taylor me habló de su filosofía: que el sexo y el amor se pueden dividir. Mientras que ella y su marido hacen el amor entre ellos, con otros es sólo tener sexo. Follar puede ser con o sin emoción y solo por el puro placer de hacerlo. Jamás lo había pensado así , pero me dio la sensación de que tenía sentido. Taylor me mencionó que pensara en follar como si fuera un deporte, pero desvisto , en el que se cambia de equipo de vez en cuando.

Mi estómago se revolvía mientras bajábamos las escaleras. La mano de Sam estaba muy caliente manteniendo la mía. Debía admitir que era pasmante , un gran televisor y muchos recuerdos de deportes.

En el final de nuestra charla , Tiffany mentó la iniciativa de un intercambio despacio. Explicó que con un intercambio suave ámbas parejas tendrían sexo con sus cónyuges en la misma habitación que otra pareja. Dijo que había oído que a ciertos les semeja una aceptable forma de comenzar o de ver si realmente desean realizar el intercambio de parejas. En el momento en que le pregunté a Tiffany si ella y Greg estarían preparados , me mencionó que no era una buena idea. Si no funcionaba podría arruinar nuestra amistad.

La cena estaba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se apartó algo de Taylor cuando subimos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. De manera rápida tomé otro enorme trago. Sin ser un enorme bebedor, se encontraba empezando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue ciertamente de naturaleza mucho más sexual que la cena de la otra noche. Bryan asimismo se metía en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de manera frecuente mientras que coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero incluso me estaba sintiendo cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi en el final de la cena Taylor dijo que tenía un regalo para mí arriba y quería enseñármelo después de adecentar los platos. Protesté que no tenía que comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros tal y como si no supiera lo que pasaba. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos a fin de que las chicas tengan la posibilidad de subir.

¿Las maduras les encantan a los hombres jóvenes?

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales continúa , pero puedo mencionar sinceramente que, con independencia de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

Al final , tras oír muchos más gemidos y respiraciones pesadas, no hice nada de lo previo. En lugar de eso, descerrajé la cerradura con mucho precaución y abrí la puerta un poco mucho más despacio. Fuera, al otro lado del rellano, mi mujer estaba inmovilizada contra la pared por entre los amigos del novio. Con una mano le tenía atrapados los brazos sobre la cabeza, mientras que con la otra le había subido el vestido casi hasta la cintura y en este momento se encontraba muy ocupado en sus bragas. Si bien mi vista no era la mejor, pude ver que tenía por lo menos dos dedos introducidos dentro de ella y que la estaba tocando vigorosamente por todo cuanto valía.

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales sigue , pero puedo mencionar sinceramente que, con independencia de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

Me pareció una enorme idea. Intercambiamos números y le dije que debería confirmarlo con Bryan pero que ya sabía su contestación. Taylor no charlaba mucho de su marido pero mientras que llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y dijo que me gustaría bastante Sam y me guiñó un ojo.

Me pareció una enorme iniciativa. Intercambiamos números y le dije que debería confirmarlo con Bryan pero que sabía su respuesta. Taylor no hablaba mucho de su marido pero mientras llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y dijo que me gustaría bastante Sam y me guiñó un ojo.