Mi Esposo Es Infiel Que Hago

Junto encontrarás todo acerca Mi Esposo Es Infiel Que Hago. Mi hermosura de las mujeres maduras no es ningún enigma: todas entendemos en comparación a, tratándose de favorecer nuestro aspecto, nadie tenemos la opción de dejarnos ser exigentes.

Taylor sacó una caja de Victoria Secret de debajo de la cama. Dijo que Tiffany le había dado mi talla y que aguardaba que le quedara bien. Abrí la caja y encontré lencería rosa. Encontré la etiqueta que decía que se trataba de un baby doll peek-a-boo. Tenía volantes, era hot y muy transparente. Taylor me sugirió que me la probase. Tras ciertas manifestaciones , acepté. Entré en el baño y me puse el traje. Me puse el tanguita y me percaté de que mi culo no estaba cubierto en absoluto ; el tirante me entraba por el culo. Me ajusté los tirantes del top baby doll a fin de que me cubriese las tetas lo más bien que se pueda. El sujetador llevaba una lona transparente con volantes que cubría el sujetador hasta la parte de arriba de las bragas, pero no pasaba del ombligo.

Tuve que aceptar ante Bryan que me intrigaba la iniciativa del swinging, pero le recordé que solo había estado desnuda con él, ni hablar de tener sexo con otra persona. Hablamos un poco más sobre el trueque de parejas mientras que yo acariciaba la polla de Bryan. Tras volver a tener sexo , Bryan y yo acordamos que hablaría con Tiffany un tanto mucho más. Ninguno de los dos pensó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía llevar a cabo daño hablar un poco mucho más de ello.

Cogiendo el vaso, me tomé un gran trago. Taylor comentó lo hot que me veía y que Sam estaría viendo mis lolas toda la noche. Me sonrojé sabiendo que esa era la reacción que esperaba.

No obstante , lo mucho más excitante que sucedió desde mi punto de vista es, a primer aspecto , extremadamente insulso relacionado con lo previo. Debe ver con mi mujer (obviamente ) pero no implica una gran cantidad de sexo.

Como ahora he dicho, hemos cumplido ciertas de nuestras fantasías, empezando por una pareja que conocimos en un hotel, y pasando por unos cuantos noches de dogging (eso es increíble) y mi mujer recogiendo a dos hombres en un pub y yéndose a casa con ellos, dejándome imaginar lo que podría estar pasando con ella (una experiencia extraña pero muy erótica).

Atravesé el césped, entré en la casa y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo preciso , me secaba las manos en el momento en que oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien más se encontraba esperando su turno y se encontraba a puntito de abrir la puerta en el momento en que reconocí la voz de Victoria. Bueno, de todos modos no era su voz, sino su risa o, explicado de otra forma , su carcajada. Me quedé helada de inmediato. ¿Qué pasaba ahí fuera?

Sin embargo , lo mucho más excitante que ha sucedido desde mi punto de vista es, a primer aspecto , extremadamente insulso comparado con lo anterior. Tiene que ver con mi mujer (por supuesto ) pero no supone una gran cantidad de sexo.

Le dije que, aunque se encontraba intensamente enamorada de Bryan, no podía eludir admitir que sentía curiosidad por el sexo con otros hombres. Le dije que me sentía culpable cuando miraba a un hombre y lo imaginaba desvisto.

¿Porque se quiere talentos de Mi Esposo Es Infiel Que Hago?

Oh, Dios santo , hazlo, suplicó , y Victoria movió de forma lenta su mano arriba y abajo de la longitud de su poronga. Lamentablemente , se movieron ligeramente y, desde mi ángulo, no pude ver todo cuanto ocurría, pero, tras un tiempo reducido , él emitió un poderoso gemido y pude ver su semen cayendo al suelo. Joder, mencionó que era lo mucho más caliente que había hecho nunca.

Cerré la puerta del baño y me hundí en el suelo. No podía opinar lo que acababa de ocurrir. ¡Era sencillamente la cosa mucho más cachonda, más rancia, más sucia y más fabulosa que había experimentado jamás! ¡Y Victoria no se había quitado la ropa! Mi polla proseguía fuera y me hallé pajeándome como un orate. Al cabo de un tiempo reducido , ¡disparé la mayor carga de toda mi vida!

Bryan y yo éramos vírgenes cuando nos conocimos, pero nuestra virginidad terminó en cama de mi dormitorio en la primavera de nuestro primer año. Habíamos planeado que esperaríamos a estar casados para tener sexo, pero una noche de copas nos llevó a estar desnudos en mi cama. Una cosa llevó a la otra y la polla de Bryan encontró su sendero en mi coño. Tras eso fuimos como pequeños que hallaron la llave de la tienda de dulces. En nuestro primer año nos fuimos a vivir juntos. Follábamos bastante pero no éramos muy imaginativos. La mayoría de las veces Bryan se encontraba encima o yo se encontraba encima para que él pudiera jugar con mis tetas mientras que follábamos. Por muy conservadores que fuésemos , nos encantaba tener sexo.

Finalmente , Tiffany rompió el hielo sexual pidiéndole a Taylor que me contara de qué forma se iniciaron en el intercambio de parejas. Taylor me charló de su filosofía: que el sexo y el cariño se tienen la posibilidad de dividir. Mientras que ella y su marido hacen el cariño entre ellos, con otros es solo tener sexo. Follar puede ser con o sin emoción y sólo por el puro placer de llevarlo a cabo. Jamás lo había pensado de este modo , pero me pareció que tenía sentido. Taylor me dijo que pensara en tener sexo como si fuera un deporte, pero desnudo , en el que se cambia de equipo ocasionalmente.

Al cabo de un rato , el vino comenzaba a realizar efecto en mí y salí de la carpa para tomar un poco de aire fresco. Paseé un rato por el gran jardín y luego me dirigí a los lujosos baños portátiles de la parte trasera de la carpa para realizar pis. En el momento en que llegué allí me encontré con un pequeño problema , ya que había un problema con las cisternas y las cosas se estaban desbordando. Dave, nuestro anfitrión, se disculpó profusamente y me señaló que entrara en la vivienda para usar uno de los baños.

¿Las maduras les encantan a los personas jóvenes?

Mi mujer y yo hemos descubierto hace relativamente poco el exitación del sexo extraconyugal. No a lo grande, pero, en las circunstancias adecuadas , hemos cedido a nuestras fantasías, antes ocultas , y verdaderamente hemos cumplido una o dos de ellas. Debo aceptar que ambos lamentamos mucho los 30 años anteriores de matrimonio, en los que nos dejamos llevar por las convenciones y ninguno de los dos deseó aceptar nuestros deseos mucho más profundos frente al otro. Si hubiéramos sabido antes lo que el otro sentía realmente por el sexo, podríamos haber tenido un matrimonio aún mejor. 30 años desperdiciados, pero todo cuanto podemos realizar en este momento es procurar recuperar el tiempo perdido.

Atravesé el césped, entré en la vivienda y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo preciso , me secaba las manos en el momento en que oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien más estaba aguardando su turno y estaba a punto de abrir la puerta cuando reconocí la voz de Victoria. Bueno, en realidad no era su voz, sino su risa o, mejor dicho , su carcajada. Me quedé helada inmediatamente. ¿Qué pasaba ahí fuera?

Cuando estábamos finalizando , Taylor dijo que debía emplear el baño de chicas y me invitó a acompañarla. Las dos comentamos de qué manera los chicos actuaban como si se conocieran desde hace unos años. Taylor sugirió que Bryan y yo fuéramos a cenar el sábado durante la noche para tener un tanto mucho más de intimidad. Ella mencionó que no había presión para realizar nada, sólo una comida. Acepté, pero tenía un gran nudo en el estómago. Nos reunimos con los chicos y les contamos los planes.

Tiffany era una amiga de la universidad que nos conocía a Bryan y a mí desde el momento en que éramos pareja. Hacía unos cuantos meses que no la veía y me comentó mi pérdida de peso, diciéndome lo sexy que me veía. Le dije que Bryan y yo habíamos estado realizando ejercicio y que me sentía realmente bien. Tiffany y yo siempre y en todo momento compartimos todo. Fue la primera persona a la que se lo conté en el momento en que perdí la virginidad. Durante el almuerzo se me escapó que me sentía aburrido de nuestra vida sexual. Tiffany me dedicó una sonrisa de asco pero no ha dicho nada. Tiffany llevaba casada el mismo tiempo que nosotros y me percaté de que se estaba guardando algo. La pinché durante un rato y finalmente le supliqué que me contara su misterio.

Lo mismo dijo mi mujer, pero es posible que lo vuelva a llevar a cabo alguna vez. Con eso, ella se arregló el pelo y el vestido, le cogió la mano y le llevó por las escaleras de vuelta a la recepción.