Hombres Que Arriesgan a Serles Infieles a Sus Esposas

Lo que nunca te dijeron sobre Hombres Que Arriesgan a Serles Infieles a Sus Esposas. La belleza de las mujeres maduras no es ningún misterio : todas sabemos que, tratándose de proteger nuestro aspecto, no podemos dejarnos ser rigurosos.

Le dije que, aunque estaba profundamente enamorada de Bryan, no podía eludir aceptar que sentía curiosidad por el sexo con otros hombres. Le dije que me sentía culpable en el momento en que miraba a un hombre y lo imaginaba desvisto.

Proseguimos hablando y Taylor sugirió que fuéramos despacio. Me dijo que cuando te metes de lleno ya no puedes regresar atrás. Aun sacó a resplandecer la iniciativa de la que había hablado Tiffany, un intercambio suave. Taylor pensó que el punto de partida podría ser simplemente estar en presencia de otra pareja desviste o que Bryan y yo nos desnudáramos delante de otra persona. Sugirió que podíamos ir paso a paso y que si en algún momento nos sentíamos incómodos pararíamos. Dijo que su política era que las mujeres controlaran el ritmo.

En el final , después de escuchar muchos más gemidos y respiraciones pesadas, no hice nada de lo anterior. En lugar de eso, descerrajé la cerradura con bastante cuidado y abrí la puerta un tanto más despacio. Fuera, al otro lado del rellano, mi mujer estaba inmovilizada contra la pared por entre los amigos del novio. Con una mano le tenía atrapados los brazos sobre la cabeza, al paso que con la otra le había subido el vestido prácticamente hasta la cintura y en este momento estaba muy ocupado dentro de sus bragas. Aunque mi vista no era la mejor, pude ver que tenía cuando menos dos dedos introducidos en ella y que la tocaba vigorosamente por todo lo que valía.

Sin embargo , lo mucho más excitante que ha sucedido desde mi punto de vista es, a primera vista , extremadamente insulso relacionado con lo anterior. Tiene que ver con mi mujer (obviamente ) pero no supone una gran cantidad de sexo.

Tiffany sugirió que podía hablar con la pareja con la que habían empezado ; tenían experiencia y eran muy agradables. Si no funcionaba con ellos, no había problema. Tiffany creyó que sería una buena idea almorzar con la esposa de la pareja para poder ver si me sentía cómodo hablando con ella. Le dije que tenía serias inquietudes sobre la iniciativa , pero acepté almorzar.

No obstante , lo mucho más excitante que ha sucedido desde mi criterio es, a primera vista , extremadamente insulso comparado con lo anterior. Tiene que ver con mi mujer (obviamente ) pero no supone un sinnúmero de sexo.

Se encontraba en la verdad sobre Bryan – estaba muy emocionado. Creo que se sintió un tanto decepcionado cuando le dije que el plan era sólo una comida , nada más. Le dije que habíamos hablado de un intercambio despacio pero que no creía estar lista para ello. Brian me aseguró que no haríamos nada con lo que me sintiese incómoda. Sé que las expectativas de Bryan se dispararon en el momento en que sus dedos encontraron mi coño chorreando después de nuestra conversación.

Esa noche, tras la cena, Bryan se acomodó para ver la televisión. Agarré la mano de Bryan diciéndole que quería proceder a nuestra cama y tener sexo. Tener sexo no era una palabra que usara muy de forma frecuente , conque Bryan supo que algo pasaba. Como es natural , no discutió. Bryan me preguntó qué me había pasado mientras que introducía su polla en mi húmedo coño. Le dije que se callara y me follara. Realizando lo que le afirmaban , Bryan me metió la poronga poco a poco más fuerte. Mi cuerpo se estremeció con el más destacable orgasmo que había tenido en meses. Bryan no bajó el ritmo hasta que gruñó fuertemente , llenando mi coño con su semen.

¿Porque se busca Hombres Que Arriesgan a Serles Infieles a Sus Esposas?

Una vieja amiga de Victoria nos invitó a una boda en Norfolk. Se formaron juntas como enfermeras y, si bien actualmente apenas se ven, han mantenido el contacto, aunque solo sea en Navidad y en los cumpleaños. Mi mujer es la madrina de la hija mayor de Linda y era el día de su boda. Las funcionalidades de madrina de Victoria hace tiempo que han caducado y apenas conocía a la novia. No obstante , como es socialmente acertado , nos habían invitado al gran día.

Debí admitir ante Bryan que me intrigaba la iniciativa del swinging, pero le recordé que solo había estado desnuda con él, ni charlar de tener sexo con otra persona. Hablamos un tanto más sobre el trueque de parejas mientras yo acariciaba la poronga de Bryan. Después de volver a tener sexo , Bryan y yo acordamos que charlaría con Tiffany un poco más. Ninguno de los dos pensó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía llevar a cabo daño hablar un poco mucho más de ello.

De súbito tuve un momento de cordura. Tenía que grabarlo para la posteridad. Saqué mi móvil inteligente y, con mucho precaución , les hice una foto. No era la mejor de las fotografías , tomada a través de una puerta parcialmente abierta, pero mejor que nada.

Cogiendo el vaso, me tomé un enorme trago. Taylor comentó lo sexy que me veía y que Sam estaría viendo mis lolas toda la noche. Me sonrojé a sabiendas de que esa era la reacción que esperaba.

En la percha había un tanguita negro de encaje y un pequeño conjunto de sujetador push-up. No pude eludir meditar que no iba a contemplar mucho. Taylor salió y modeló para mí. Tardé un instante , pero al final me di cuenta de que el sujetador no le cubría los pezones y sus pezones desnudos me miraban a la cara. Su tanga tampoco cubría bastante.

¿Las maduras les encantan a los personas jóvenes?

Mi nombre es Megan y mi marido es Bryan. Yo mido 1,65 y peso 150, tengo el pelo color fresa, piel clara y lentes. Mi Bryan es 5′ 11 un tanto mucho más de 200 libras, pelo negro oscuro con gafas. Los 2 estamos un tanto en el lado nerd. Bryan, exactamente la misma yo, siempre ha tenido algo de relleno plus. Aunque no nos encontramos gordos , la mayor parte de la multitud nos consideraría gruesos. Llevamos tres años en matrimonio , nos casamos inmediatamente después de la universidad. Nos conocimos en el primer año de universidad y nos enamoramos.

Bryan y yo éramos vírgenes cuando nos conocimos, pero nuestra virginidad terminó en cama de mi dormitorio en la primavera de nuestro primer año. Habíamos planeado que aguardaríamos a estar casados para tener sexo, pero una noche de copas nos llevó a estar desnudos en mi cama. Una cosa llevó a la otra y la poronga de Bryan halló su sendero en mi coño. Tras eso fuimos como niños que hallaron la llave de la tienda de dulces. En nuestro primer año nos fuimos a vivir juntos. Follábamos mucho pero no éramos muy imaginativos. La mayor parte de las veces Bryan se encontraba encima o yo se encontraba encima para que él pudiera jugar con mis tetas mientras que follábamos. Por muy conservadores que fuéramos , nos encantaba follar.

Cogiendo el vaso, me tomé un enorme trago. Taylor comentó lo sexy que me veía y que Sam estaría mirando mis tetas toda la noche. Me sonrojé sabiendo que esa era la reacción que aguardaba.

De alguna manera , logró sostener la compostura, bueno, casi , y la llevé a una mesa apacible. Bastardo, susurró, ¿estuviste viendo todo el tiempo? Le conté precisamente lo que había pasado y, más que nada , el fabuloso efecto que había tenido en mí. Te amé mucho más en ese instante de lo que jamás lo había hecho antes, le dije. Y es totalmente cierto, jamás he popular un instante tan determinante en mi vida.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos. Taylor mencionó que eso era muy romántico y que comprendía si nuestras opiniones sobre el sexo eran diferentes y no deseábamos evaluar el intercambio de parejas. Ella nunca empujaría a absolutamente nadie a algo que no quisiera hacer. Le pareció bonito que la única polla que había visto y tocado fuera la de mi marido.