Esposas Viejas Infieles

Lo que nunca te afirmaron sobre Esposas Viejas Infieles. La hermosura de las mujeres maduras no es ningún secreto : todas sabemos que, tratándose de cuidar nuestro aspecto, no tenemos la posibilidad de dejarnos ser rigurosos.

Tiffany sugirió que podía hablar con la pareja con la que habían comenzado ; tenían experiencia y eran muy agradables. Si no funcionaba con ellos, no había problema. Tiffany creyó que sería una buena idea almorzar con la esposa de la pareja para ver si me sentía cómodo comentando con ella. Le dije que tenía serias dudas sobre la idea , pero acepté almorzar.

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales sigue , pero puedo decir francamente que, con independencia de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

La cena estaba en la mesa, pero daba la sensación de que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se separó algo de Taylor en el momento en que subimos. Taylor me sirvió otra enorme copa de vino. Velozmente tomé otro enorme trago. Sin ser un enorme bebedor, estaba empezando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue precisamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan asimismo se estaba metiendo en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de bromas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de manera frecuente mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero aun me sentía cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi al final de la cena Taylor mencionó que tenía un regalo para mí arriba y quería enseñármelo tras limpiar los platos. Protesté que no debía comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros tal y como si no supiera lo que estaba pasando. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos a fin de que las chicas tengan la posibilidad de subir.

Tiffany sugirió que podía hablar con la pareja con la que habían comenzado ; tenían experiencia y eran muy agradables. Si no funcionaba con ellos, no había inconveniente. Tiffany creyó que sería una gran idea almorzar con la mujer de la pareja para poder ver si me sentía cómodo hablando con ella. Le dije que tenía serias inquietudes sobre la idea , pero acepté almorzar.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes cuando nos conocimos. Taylor dijo que eso era muy romántico y que entendía si nuestras creencias sobre el sexo eran diferentes y no deseábamos probar el trueque de parejas. Ella nunca empujaría a nadie a algo que no quisiera llevar a cabo. Le pareció bonito que la única polla que había visto y tocado fuera la de mi marido.

Como ahora he dicho, hemos cumplido algunas de nuestras fantasías, comenzando por una pareja que conocimos en un hotel, y pasando por un par de noches de dogging (eso es increíble) y mi mujer recogiendo a 2 hombres en un pub y yéndose a casa con ellos, dejándome imaginar lo que podría estar pasando con ella (una experiencia extraña pero muy erótica).

Se encontraba a puntito de decir que no, pero mi cabeza ha dicho qué diablos. Me quité el kimono entre los aplausos de los chicos. Me aproximé a Bryan para darle una aceptable mirada, finalizando con un beso en los labios. Sam levantó los brazos en señal de qué pasa con él. Bailé hacia Sam, dándole un espectáculo, agachándome para que tuviese una buena vista de mis lolas. Para sorpresa de todos, aun la mía, me di la vuelta y me incliné , dándole una gran vista de mi trasero apenas cubierto. Entonces me volví plantando mis labios en los de Sam. Instantaneamente miré a Bryan, asustada por si se enfadaba , pero estaba aplaudiendo.

En el final de nuestra conversación , Tiffany mentó la iniciativa de un trueque despacio. Explicó que con un intercambio despacio ámbas parejas tendrían sexo con sus cónyuges en exactamente la misma habitación que otra pareja. Dijo que había oído que a algunos les parece una buena manera de comenzar o de ver si verdaderamente desean llevar a cabo el intercambio de parejas. Cuando le pregunté a Tiffany si ella y Greg estarían dispuestos , me mencionó que no era una gran idea. Si no funcionaba podría arruinar nuestra amistad.

¿Porque se busca Esposas Viejas Infieles?

De todas formas , no tardó mucho en verse cercada por un grupo de hombres, la mayor parte de ellos amigos del novio, todos ellos veinteañeros. A pesar de que ella les doblaba la edad, eran como abejas en torno a un tarro de miel. La he visto de esta forma muchas veces precedentes y, como de costumbre , me limité a sentarme y dejar que siguiera adelante. Al fin y al cabo , jamás se había transformado en algo más que una broma amistosa.

Cerré la puerta del baño y me hundí en el suelo. No podía opinar lo que acababa de suceder. ¡Era sencillamente la cosa mucho más cachonda, más rancia, más sucia y más fabulosa que había experimentado jamás! ¡Y Victoria no se había quitado la ropa! Mi poronga proseguía fuera y me encontré pajeándome como un desquiciado. Tras un tiempo reducido , ¡disparé la mayor carga de toda mi vida!

Quedamos en un Outback Steak House, pensando que los chicos desearían un filete. Taylor y Sam ahora estaban allí esperándonos. Sam tampoco era lo que yo esperaba. Le había dicho a Bryan de sendero al restaurante que aguardaba que tuviese sobrepeso, un bigote de estrella del porno y que fuera muy ruidoso. Era más grande de lo que aguardaba , pero de corte limpio, en forma y vestido de forma conservadora. Él y Bryan simpatizaron enseguida, hablando de deportes y bebiendo cerveza eran como viejos amigos. Para ser diez años mayores que Bryan y yo, parecíamos tener mucho en común con ellos. No hubo presión y, en verdad , no hubo ninguna charla sexual. Yo proseguía viendo a escondidas a Sam, intentando de imaginarme cómo se vería desnudo.

Al cabo de un rato , el vino empezaba a hacer efecto en mí y salí de la carpa para tomar un poco de aire limpio. Paseé un rato por el gran jardín y después me dirigí a los suntuosos baños portátiles de la parte trasera de la carpa para llevar a cabo pis. En el momento en que llegué allí me hallé con un pequeño inconveniente , ya que había un inconveniente con las cisternas y las cosas se estaban desbordando. Dave, nuestro anfitrión, se disculpó profusamente y me indicó que entrara en la vivienda para usar entre los baños.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes cuando nos conocimos. Taylor dijo que eso era muy romántico y que comprendía si nuestras opiniones sobre el sexo eran diferentes y no deseábamos probar el trueque de parejas. Ella jamás empujaría a absolutamente nadie a algo que no quisiera realizar. Le pareció bonito que la única polla que había visto y tocado fuera la de mi marido.

¿Las maduras les encantan a los personas jóvenes?

Cogiendo el vaso, me tomé un gran trago. Taylor comentó lo hot que me veía y que Sam estaría mirando mis tetas toda la noche. Me sonrojé a sabiendas de que esa era la reacción que aguardaba.

Proseguimos hablando y Taylor sugirió que fuésemos despacio. Me mencionó que una vez que te metes de lleno ya no puedes regresar atrás. Incluso sacó a relucir la idea de la que había hablado Tiffany, un intercambio despacio. Taylor pensó que el punto de partida podría ser sencillamente estar en presencia de otra pareja desnuda o que Bryan y yo nos desnudáramos delante de otra persona. Sugirió que podíamos ir punto por punto y que si en algún instante nos sentíamos incómodos pararíamos. Mencionó que su política era que las mujeres controlaran el ritmo.

Santo dios , no debería estar realizando esto, la oí decir. Luego , No, no, no te detengas, por el cariño de Dios. A esto le siguieron unos gemidos bastante fuertes. Mi cabeza era un caos. ¿Qué pasaba ahí fuera? ¿Debería establecerme donde estaba y oír? ¿Debo salir a la carga y exigir una explicación?

Lo mismo ha dicho mi mujer, pero puede que lo vuelva a hacer alguna vez. Con eso, ella se arregló el pelo y el vestido, le cogió la mano y le llevó por las escaleras de vuelta a la recepción.

Me pareció una enorme iniciativa. Intercambiamos números y le dije que tendría que confirmarlo con Bryan pero que sabía su contestación. Taylor no charlaba bastante de su marido pero mientras llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y mencionó que me agradaría mucho Sam y me guiñó un ojo.