Esposas Sexuales Infieles

Aquí encontrarás todo sobre Esposas Sexuales Infieles. La hermosura de las mujeres maduras no es ningún secreto: todas entendemos que, tratándose de beneficiar nuestro aspecto, nadie tenemos la oportunidad de dejarnos ser exigentes.

Tenía una imagen en mi cabeza de la mujer que íbamos a conocer. Alguien con maquillaje grueso , vestida como una prostituta que hablaba como un marinero. La mujer que se sentó a la mesa con nosotros no era nada de eso. Se presentó como Taylor. Iba vestida de forma conservadora y hablaba bien, parecía mucho más la chavala de al lado que otra cosa. Me sentí culpable por meditar en ella como una prostituta. Teníamos una mesa apartada que nos dejaba charlar sin temor a que nos escucharan. Hablamos en el transcurso de un rato para conocernos, nada sexual, sólo hablas sobre nosotros. Sé que no dejaba de mirarla pensando parece tan normal. Si bien era unos diez años mayor que yo, me sentí muy cómodo con ella, y vi por qué razón Tiffany congenió con ella tan de manera rápida.

Tardé en calmarme lo bastante como para regresar a la carpa. Absolutamente nadie parecía haberme echado de menos y encontré a Victoria comentando con su amiga Linda. Oh, ahí andas , ha dicho , ¿dónde has estado? Saqué mi teléfono del bolsillo y le mostré la fotografía que había tomado. Fue muy entretenido , ella no sabía qué decir o llevar a cabo. Allí estaba , delante de su amiga, mirando una foto de ella misma siendo bien tocada por entre los otros convidados , un hombre 25 años más joven.

Taylor nos anunció mientras que bajábamos las escaleras. Las cabezas de los chicos se giraron y después se han quedado mirando. Los chicos nos aplaudieron y abuchearon. Debí aceptar que me sentía sexy ; el zumbido del vino asistió. Taylor dio una vuelta, dejando entrever lo que llevaba debajo. Me miró y dijo que era mi turno.

Mi nombre es Megan y mi marido es Bryan. Yo mido 1,65 y peso 150, tengo el pelo color fresa, piel clara y lentes. Mi Bryan es 5′ 11 un tanto más de 200 libras, pelo negro obscuro con gafas. Los dos nos encontramos un poco en el lado nerd. Bryan, de la misma yo, siempre tuvo un poco de relleno extra. Si bien no nos encontramos gorditos , la mayor parte de la multitud nos consideraría gruesos. Llevamos tres años en matrimonio , nos casamos inmediatamente después de la universidad. Nos conocimos en el primer año de universidad y nos enamoramos.

Santo dios , no habría de estar haciendo esto, la oí decir. Entonces , No, no, no te detengas, por el cariño de Dios. A esto le prosiguieron unos gemidos bastante fuertes. Mi mente era un caos. ¿Qué pasaba ahí fuera? ¿Debería quedarme donde se encontraba y oír? ¿Debo salir a la carga y exigir una explicación?

Sabes qué, Megan, semeja que nosotras 2 estamos prácticamente desnudas y nuestros hombres calientes están completamente vestidos. Voy a contribuir a Sam a quitarse algo de ropa si te parece bien. Te dejaré a ti de qué manera está vestido tu marido, ha dicho Taylor, quitándole la camisa a Sam.

Al cabo del rato , el vino comenzaba a realizar efecto en mí y salí de la carpa para tomar algo de aire fresco. Paseé un rato por el gran jardín y luego me dirigí a los suntuosos baños portátiles de la parte posterior de la carpa para llevar a cabo pis. Cuando llegué allí me hallé con un pequeño problema , puesto que había un problema con las cisternas y las cosas se estaban desbordando. Dave, nuestro anfitrión, se disculpó exuberantemente y me señaló que entrara en la casa para emplear uno de los baños.

De todos modos , no tardó bastante en verse cercada por un conjunto de hombres, la mayoría de ellos amigos del novio, todos ellos veinteañeros. Más allá de que ella les doblaba la edad, eran como abejas alrededor de un tarro de miel. La he visto de esta forma en muchas ocasiones anteriores y, como siempre , me limité a sentarme y dejar que siguiera adelante. Al fin y al cabo , jamás se había transformado en algo mucho más que una broma amistosa.

¿Porque se busca talentos de Esposas Sexuales Infieles?

Tiffany sugirió que podía hablar con la pareja con la que habían comenzado ; tenían experiencia y eran muy agradables. Si no funcionaba con ellos, no había problema. Tiffany pensó que sería una buena idea almorzar con la esposa de la pareja para poder ver si me sentía cómodo hablando con ella. Le dije que tenía serias inquietudes sobre la idea , pero acepté almorzar.

Me pareció una enorme idea. Intercambiamos números y le dije que tendría que confirmarlo con Bryan pero que ya sabía su respuesta. Taylor no charlaba mucho de su marido pero mientras llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y dijo que me gustaría bastante Sam y me guiñó un ojo.

En la percha había un tanga negro de encaje y un pequeño grupo de sujetador push-up. No pude evitar meditar que no iba a cubrir bastante. Taylor salió y modeló para mí. Tardé un instante , pero por último me percaté de que el sujetador no le cubría los pezones y sus pezones desnudos me miraban a la cara. Su tanguita tampoco cubría bastante.

Tardé en aliviarme lo bastante como para volver a la carpa. Nadie parecía haberme echado de menos y encontré a Victoria hablando con su amiga Linda. Oh, ahí estás , ha dicho , ¿dónde has estado? Saqué mi teléfono del bolsillo y le mostré la foto que había tomado. Fue muy divertido , ella no sabía qué decir o llevar a cabo. Allí se encontraba , enfrente de su amiga, mirando una fotografía de ella misma siendo bien tocada por entre los otros convidados , un hombre 25 años más joven.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos. Taylor dijo que eso era muy romántico y que comprendía si nuestras creencias sobre el sexo eran distintas y no deseábamos evaluar el intercambio de parejas. Ella nunca empujaría a absolutamente nadie a algo que no quisiese llevar a cabo. Le pareció bonito que la única poronga que había visto y tocado fuera la de mi marido.

¿Las mujeres maduras les encantan a los jóvenes?

Debí admitir ante Bryan que me intrigaba la iniciativa del swinging, pero le recordé que sólo había estado desviste con él, ni charlar de tener sexo con otra persona. Hablamos un poco mucho más sobre el intercambio de parejas mientras yo acariciaba la polla de Bryan. Después de volver a tener sexo , Bryan y yo acordamos que hablaría con Tiffany un poco más. Ninguno de los dos pensó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía realizar daño charlar un tanto más de esto.

Al cabo del rato , el vino comenzaba a llevar a cabo efecto en mí y salí de la carpa para tomar un poco de aire fresco. Paseé un rato por el gran jardín y luego me dirigí a los lujosos baños portátiles de la parte trasera de la carpa para hacer pis. En el momento en que llegué allí me hallé con un pequeño inconveniente , en tanto que había un inconveniente con las cisternas y las cosas se estaban desbordando. Dave, nuestro anfitrión, se disculpó profusamente y me señaló que entrara en la casa para usar entre los baños.

Bryan ya escuchaste a nuestra anfitriona, tenemos que llevar a cabo lo que ella afirma , dije, en este momento quitándole la camisa a Bryan. En el momento en que logré quitarle la camisa a Bryan miré hacia atrás para ver los pantalones de Sam bajando, pero asimismo me percaté de que Sam tenía el sujetador de Taylor en sus manos. Bryan asimismo se había dado cuenta. Oh,¿también los pantalones? Parece que se te están bajando los pantalones, niña , le dije a Bryan. Con Bryan solo en lencería nos acomodamos nuevamente en el sofá.

Quedamos en un Outback Steak House, suponiendo que los chicos querrían un filete. Taylor y Sam ya estaban allí esperándonos. Sam tampoco era lo que yo esperaba. Le había dicho a Bryan de sendero al restaurante que esperaba que tuviera sobrepeso, un bigote de estrella del porno y que fuera muy ruidoso. Era más grande de lo que aguardaba , pero de corte limpio, en forma y vestido de forma conservadora. Él y Bryan simpatizaron enseguida, hablando de deportes y bebiendo cerveza eran como viejos amigos. Para ser diez años mayores que Bryan y yo, parecíamos tener mucho en común con ellos. No hubo presión y, en verdad , no hubo ninguna conversación sexual. Yo seguía viendo a escondidas a Sam, intentando de imaginarme de qué manera se vería desnudo.

Cerré la puerta del baño y me hundí en el suelo. No podía opinar lo que acababa de suceder. ¡Era sencillamente la cosa mucho más cachonda, más rancia, más sucia y mucho más fabulosa que había experimentado jamás! ¡Y Victoria no se había quitado la ropa! Mi poronga seguía fuera y me hallé pajeándome como un ido. Tras un tiempo reducido , ¡disparé la mayor carga de mi vida!