Esposas Infieles Mejicanas

Lo que nunca te afirmaron sobre Esposas Infieles Mejicanas. La hermosura de las mujeres maduras no es ningún secreto : todas y cada una entendemos que, tratándose de cuidar nuestro aspecto, no podemos dejarnos ser estrictos.

Atravesé el césped, entré en la casa y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo necesario , me estaba secando las manos en el momento en que oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien más estaba esperando su turno y estaba a puntito de abrir la puerta cuando reconocí la voz de Victoria. Bueno, en realidad no era su voz, sino más bien su risa o, mejor dicho , su carcajada. Me quedé helada de inmediato. ¿Qué pasaba ahí fuera?

La cena se encontraba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se separó algo de Taylor cuando ascendemos. Taylor me sirvió otra enorme copa de vino. De forma rápida tomé otro gran trago. Sin ser un gran bebedor, se encontraba comenzando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue ciertamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se estaba metiendo en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de forma frecuente mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero incluso me sentía cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Prácticamente al final de la cena Taylor dijo que tenía un obsequio para mí arriba y deseaba enseñármelo tras adecentar los platos. Protesté que no debía comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros como si no supiera lo que estaba pasando. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas pudieran subir.

Bryan y yo éramos vírgenes cuando nos conocimos, pero nuestra virginidad terminó en la cama de mi dormitorio en la primavera de nuestro primer año. Habíamos planeado que esperaríamos a estar en matrimonio para tener sexo, pero una noche de copas nos llevó a estar desnudos en mi cama. Una cosa llevó a la otra y la polla de Bryan halló su camino en mi coño. Tras eso fuimos como pequeños que hallaron la llave de la tienda de dulces. En nuestro primer año nos fuimos a vivir juntos. Follábamos bastante pero no éramos muy imaginativos. La mayor parte de las ocasiones Bryan se encontraba encima o yo estaba encima a fin de que él pudiera jugar con mis tetas mientras que follábamos. Por muy conservadores que fuéramos , nos encantaba tener sexo.

Tiffany sugirió que podía hablar con la pareja con la que habían empezado ; tenían experiencia y eran muy agradables. Si no funcionaba con ellos, no había inconveniente. Tiffany pensó que sería una gran idea almorzar con la esposa de la pareja para poder ver si me sentía cómodo comentando con ella. Le dije que tenía serias inquietudes sobre la idea , pero acepté almorzar.

La cena se encontraba en la mesa, pero daba la sensación de que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se apartó un poco de Taylor en el momento en que ascendemos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. De manera rápida tomé otro gran trago. Sin ser un enorme bebedor, se encontraba empezando a sentir un pequeño zumbido. La conversación en la cena fue precisamente de naturaleza mucho más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se estaba metiendo en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan a menudo mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero incluso me estaba sintiendo cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi al final de la cena Taylor dijo que tenía un obsequio para mí arriba y deseaba enseñármelo después de adecentar los platos. Protesté que no tenía que adquirirme nada y hasta Sam se encogió de hombros como si no supiera lo que pasaba. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos a fin de que las chicas tengan la posibilidad de subir.

Me pareció una gran idea. Intercambiamos números y le dije que tendría que confirmarlo con Bryan pero que ya sabía su respuesta. Taylor no hablaba mucho de su marido pero mientras llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y mencionó que me gustaría bastante Sam y me guiñó un ojo.

Además de nuestros anfitriones, ni Victoria ni yo conocíamos a nadie , por lo que la conversación fue un tanto obligada y, como resultado, ámbas decidimos dedicarnos a beber vino y gozar lo más bien que se pueda. Bueno, tres botellas de Zinfandel más tarde nos lo pasamos bastante superior. Mi mujer, cuando se ha lubricado lo bastante con el alcohol, se convierte invariablemente en el alma de cualquier fiesta , y de pronto se hizo amiga de todo el planeta. En semejantes situaciones , siempre fué singularmente habitual entre los hombres. Es lo que siempre y en todo momento describo como una mujer de hombres, en el sentido de que prefiere la compañía de los hombres a la de las mujeres, y charla con ellos prácticamente de hombre a hombre, lo que semeja encantarles. Espero que se comprenda lo que estoy tratando de decir.

En la percha había un tanguita negro de encaje y un pequeño conjunto de sujetador push-up. No pude eludir pensar que no iba a cubrir bastante. Taylor salió y modeló para mí. Tardé un momento , pero por último me di cuenta de que el sujetador no le cubría los pezones y sus pezones desnudos me miraban a la cara. Su tanga tampoco cubría bastante.

¿Porque se desea Esposas Infieles Mejicanas?

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales continúa , pero puedo decir con sinceridad que, independientemente de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

Quedamos en un Outback Steak House, suponiendo que los chicos desearían un filete. Taylor y Sam ya estaban allí aguardándonos. Sam tampoco era lo que yo esperaba. Le había dicho a Bryan de camino al lugar de comidas que esperaba que tuviera sobrepeso, un bigote de estrella del porno y que fuera muy ruidoso. Era mucho más grande de lo que aguardaba , pero de corte limpio, en forma y vestido de manera conservadora. Él y Bryan congeniaron enseguida, hablando de deportes y bebiendo cerveza eran como viejos amigos. Para ser diez años mayores que Bryan y yo, parecíamos tener mucho en común con ellos. No hubo presión y, en verdad , no hubo ninguna charla sexual. Yo seguía mirando a escondidas a Sam, tratando de imaginarme de qué manera se vería desnudo.

Proseguimos hablando y Taylor sugirió que fuésemos despacio. Me mencionó que cuando te metes de lleno ya no puedes regresar atrás. Aun sacó a relucir la iniciativa de la que había hablado Tiffany, un intercambio suave. Taylor pensó que el punto de partida podría ser simplemente estar en presencia de otra pareja desnuda o que Bryan y yo nos desnudáramos delante de otra persona. Sugirió que podíamos ir punto por punto y que si en algún momento nos sentíamos incómodos pararíamos. Mencionó que su política era que las mujeres controlaran el ritmo.

Taylor se levantó de un salto, quitándose sexymente el kimono. Pensé que a Bryan se le iban a salir los ojos. Me miró y le dije que se me veían las lolas , a eso que él negó con la cabeza. Sam se frotó los pezones mientras que bailaba delante de él. Taylor, de la misma yo, acabó su baile con Sam con un beso. Taylor bailó hacia Bryan inclinándose para que sus pezones estuvieran a la altura de sus ojos. Agarró las manos de Bryan y las llevó a sus pezones. Taylor miró hacia mí y ha dicho : Está bien, a Megan no le importará, ¿verdad, Megan?

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Se encontraba hot , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y luego me dio un abrazo. Aunque el abrazo fue breve parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a ver la cueva del hombre de Sam, mientras Taylor y yo preparábamos la cena.

¿Las maduras les encantan a los personajes jóvenes?

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos. Taylor dijo que eso era muy romántico y que entendía si nuestras opiniones sobre el sexo eran distintas y no deseábamos probar el intercambio de parejas. Ella nunca empujaría a nadie a algo que no quisiese realizar. Le pareció bonito que la única poronga que había visto y tocado fuera la de mi marido.

Debí admitir frente Bryan que me intrigaba la idea del swinging, pero le recordé que solo había estado desviste con él, ni charlar de tener sexo con otra persona. Charlamos un tanto mucho más sobre el trueque de parejas mientras yo acariciaba la polla de Bryan. Tras volver a follar , Bryan y yo acordamos que charlaría con Tiffany un tanto mucho más. Ninguno de los 2 pensó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía realizar daño hablar un poco mucho más de ello.

Me pareció una enorme iniciativa. Intercambiamos números y le dije que tendría que confirmarlo con Bryan pero que ya sabía su respuesta. Taylor no hablaba bastante de su marido pero mientras que llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y dijo que me gustaría bastante Sam y me guiñó un ojo.

Mientras follábamos, me imaginé a Taylor tumbada junto a mí con mi Bryan encima de ella, teniendo sexo. Aunque era extraño pensar en mi hombre teniendo sexo con otra mujer, me excitaba mi pequeña fantasía. No dejaba de preguntarme si verdaderamente podría hacerla y dejar que su polla entrara en otra mujer.

Mientras que follábamos, me imaginé a Taylor tumbada junto a mí con mi Bryan encima de ella, follando. Aunque era extraño meditar en mi hombre teniendo sexo con otra mujer, me excitaba mi pequeña fantasía. No dejaba de preguntarme si verdaderamente podría llevarla a cabo y dejar que su polla entrara en otra mujer.