Esposas Infieles Follando Camara Oculta

Aquí encontrarás todo acerca de Esposas Infieles Follando Camara Oculta. La hermosura de las mujeres maduras no es ningún misterio: todas entendemos en comparación a, tratándose de favorecer nuestro aspecto, no tenemos la oportunidad de dejarnos ser exigentes.

Atravesé el césped, entré en la casa y subí las escaleras hasta el baño. Una vez hecho lo preciso , me secaba las manos en el momento en que oí ruidos fuera en el rellano. Supuse que alguien mucho más estaba esperando su turno y estaba a punto de abrir la puerta cuando reconocí la voz de Victoria. Bueno, en realidad no era su voz, sino más bien su risa o, explicado de otra forma , su carcajada. Me quedé helada inmediatamente. ¿Qué estaba pasando ahí fuera?

Se encontraba a puntito de decir que no, pero mi cabeza dijo qué demonios. Me quité el kimono entre los aplausos de los chicos. Me acerqué a Bryan para ofrecerle una buena mirada, finalizando con un beso en los labios. Sam levantó los brazos en señal de qué sucede con él. Bailé hacia Sam, dándole un espectáculo, agachándome a fin de que tuviera una aceptable vista de mis tetas. Para sorpresa de todos, incluso la mía, me di la vuelta y me incliné , dándole una enorme vista de mi trasero solamente cubierto. Entonces me volví plantando mis labios en los de Sam. En el instante miré a Bryan, atemorizada por si acaso se enfadaba , pero estaba aplaudiendo.

Una vieja amiga de Victoria nos invitó a una boda en Norfolk. Se formaron juntas como enfermeras y, aunque hoy en día apenas se ven, han mantenido el contacto, aunque solo sea en Navidad y en los cumpleaños. Mi mujer es la madrina de la hija mayor de Linda y era el día de su boda. Las funciones de madrina de Victoria hace ya tiempo que han caducado y apenas conocía a la novia. Sin embargo , como es socialmente preciso , nos habían invitado al gran día.

Cogiendo el vaso, me tomé un enorme trago. Taylor comentó lo hot que me veía y que Sam estaría mirando mis tetas toda la noche. Me sonrojé sabiendo que esa era la reacción que esperaba.

La cena estaba en la mesa, pero daba la sensación de que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se separó un poco de Taylor en el momento en que subimos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. De manera rápida tomé otro gran trago. Sin ser un gran bebedor, estaba empezando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue precisamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan asimismo se metía en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de manera frecuente mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero aun me sentía cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi en el final de la cena Taylor mencionó que tenía un obsequio para mí arriba y quería enseñármelo después de adecentar los platos. Protesté que no debía adquirirme nada y hasta Sam se encogió de hombros tal y como si no supiera lo que estaba pasando. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas tengan la posibilidad de subir.

Al final de nuestra charla , Tiffany mencionó la iniciativa de un trueque despacio. Explicó que con un intercambio despacio las dos parejas tendrían sexo con sus cónyuges en exactamente la misma habitación que otra pareja. Mencionó que había oído que a ciertos les parece una aceptable manera de iniciar o de ver si realmente quieren hacer el intercambio de parejas. En el momento en que le pregunté a Tiffany si ella y Greg estarían preparados , me mencionó que no era una gran idea. Si no funcionaba podría arruinar nuestra amistad.

Esa noche le dije a Bryan que Tiffany se encontraba organizando un almuerzo con la mujer de la pareja que les presentó el swing sólo para charlar. Asimismo le dije que me estaba arrepintiendo y que podría anular la comida. Bryan se esforzó por convencerme de que siguiera adelante con la comida. Cuando digo que se esforzó , deseo decir que se esforzó bastante con su lengua entre mis piernas. Después de un buen orgasmo, la poronga de Bryan decidió trabajar con más convicción. Me susurró al oído mientras me follaba lo ardiente que se encontraba y lo mucho que deseaba exhibirme. Su calentura me decía que no se lo estaba pensando. Después de echar otro buen polvo nos abrazamos con su semen aún dentro de mí. Bryan me aseguró que si me sentía incómoda con algo de esto lo cancelaríamos. Me sentí muy aliviada en el momento en que dijo eso, y no me pareció bien anular la comida sin más ni más. Le dije a Bryan que cuando menos iría a comer y conocería a la mujer.

Terminamos la universidad y nos casamos, estableciéndonos en nuestra nueva vida de pareja trabajadora casada. Aunque proseguía gozando de nuestro sexo, tuve que aceptar que nuestra vida sexual se estaba volviendo algo hastiada. Bryan y yo comenzamos a ir al gimnasio para ponernos en forma. El ejercicio que hicimos nos logró entusiasmarnos más con el sexo y hablar de él. Bryan comentó que había notado que los chicos del gimnasio me miraban más. Me sorprendió oírle decir que le gustaba que otros chicos me mirasen de esa forma. Probamos algunas posturas novedosas , pero los dos sentíamos que nuestra vida sexual estaba en la rutina. Fue durante una comida con una buena amiga que nuestra vida sexual se encaminó hacia un gran cambio.

¿Porque se busca Esposas Infieles Follando Camara Oculta?

Mi mujer y yo hemos descubierto hace relativamente poco el exitación del sexo extraconyugal. No a lo grande, pero, en las situaciones adecuadas , hemos cedido a nuestras fantasías, antes ocultas , y verdaderamente hemos cumplido una o 2 de ellas. Tengo que aceptar que los dos lamentamos mucho los 30 años precedentes de matrimonio, en los que nos dejamos llevar por las convenciones y ninguno de los dos deseó aceptar nuestros deseos más profundos ante el otro. Si hubiésemos sabido antes lo que el otro sentía verdaderamente por el sexo, podríamos haber tenido un matrimonio aún mejor. 30 años desperdiciados, pero todo cuanto podemos llevar a cabo en este momento es procurar recobrar el tiempo perdido.

Al final de nuestra conversación , Tiffany mencionó la idea de un intercambio suave. Explicó que con un intercambio suave las dos parejas tendrían sexo con sus cónyuges en la misma habitación que otra pareja. Dijo que había oído que a ciertos les semeja una aceptable forma de empezar o de ver si verdaderamente desean hacer el trueque de parejas. En el momento en que le pregunté a Tiffany si ella y Greg estarían dispuestos , me dijo que no era una buena idea. Si no funcionaba podría arruinar nuestra amistad.

Me gustó que las mujeres estuviesen siempre al mando. Acordamos que un óptimo comienzo sería ir a cenar con Taylor y su marido a fin de que todos pudiésemos conocernos y no hubiese presión. Sería una buena manera de conocernos.

Mi estómago se revolvía mientras bajábamos las escaleras. La mano de Sam estaba muy ardiente manteniendo la mía. Tenía que aceptar que era impresionante , un gran TV y varios recuerdos de deportes.

La próxima vez que estuve con Tiffany le dije que Bryan y yo habíamos echado un óptimo polvo después de hablar del trueque de parejas y que deseaba saber mucho más. Tiffany sabía que los dos éramos vírgenes cuando nos conocimos y que solo habíamos estado uno con otro , así que se sorprendió mucho de que nos lo planteáramos. Tiffany entendió que solo estábamos hablando de ello. Siendo sincero con Tiffany le dije que jamás había estado desnudo con otro hombre y bastante menos había tocado el pene de otro hombre. Por mucho que fuera una bonita fantasía no estaba seguro de poder llevarlo a cabo verdaderamente.

¿Las maduras les encantan a los hombres jóvenes?

De alguna forma , logró sostener la compostura, bueno, prácticamente , y la llevé a una mesa tranquila. Bastardo, susurró, ¿estuviste mirando en todo momento? Le conté exactamente lo que había pasado y, sobre todo , el fantástico efecto que había tenido en mí. Te amé mucho más en ese momento de lo que jamás lo había hecho antes, le dije. Y es totalmente cierto, nunca he conocido un momento tan determinante en mi vida.

En el momento en que estábamos finalizando , Taylor mencionó que debía usar el baño de chicas y me invitó a acompañarla. Ámbas mencionamos cómo los chicos actuaban como si se conocieran desde hace años. Taylor sugirió que Bryan y yo fuésemos a cenar el sábado durante la noche para tener un poco mucho más de intimidad. Ella mencionó que no había presión para hacer nada, solo una cena. Acepté, pero tenía un enorme nudo en el estómago. Nos reunimos con los chicos y les contamos los planes.

Mi nombre es Megan y mi marido es Bryan. Yo mido 1,65 y peso 150, tengo el pelo color fresa, piel clara y gafas. Mi Bryan es 5′ 11 un tanto mucho más de 200 libras, pelo negro oscuro con gafas. Los dos estamos un tanto en el lado nerd. Bryan, al igual que yo, siempre y en todo momento ha tenido un poco de relleno extra. Si bien no nos encontramos gorditos , la mayor parte de la multitud nos consideraría gruesos. Llevamos tres años en matrimonio , nos casamos inmediatamente después de la facultad. Nos conocimos en el primer año de universidad y nos enamoramos.

La siguiente vez que estuve con Tiffany le dije que Bryan y yo habíamos echado un buen polvo después de hablar del intercambio de parejas y que quería comprender mucho más. Tiffany sabía que los 2 éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos y que solo habíamos estado el uno con el otro , conque se sorprendió bastante de que nos lo planteáramos. Tiffany entendió que sólo estábamos hablando de esto. Siendo sincero con Tiffany le dije que nunca había estado desvisto con otro hombre y mucho menos había tocado el pene de otro hombre. Por mucho que fuera una bonita fantasía no se encontraba seguro de poder llevarlo a cabo verdaderamente.

Se encontraba a punto de decir que no, pero mi cabeza dijo qué diablos. Me quité el kimono entre los aplausos de los chicos. Me aproximé a Bryan para darle una buena mirada, finalizando con un beso en los labios. Sam levantó los brazos en señal de qué sucede con él. Bailé hacia Sam, dándole un espectáculo, agachándome a fin de que tuviese una buena vista de mis lolas. Para sorpresa de todos, aun la mía, me di la vuelta y me incliné , dándole una enorme vista de mi culo apenas cubierto. Entonces me volví plantando mis labios en los de Sam. Instantaneamente miré a Bryan, atemorizada por si se enfadaba , pero estaba aplaudiendo.