Esposas Infieles Coomenlonitas

Lo que nunca te afirmaron sobre Esposas Infieles Coomenlonitas. La belleza de las mujeres maduras no es ningún misterio : todas y cada una sabemos que, cuando se trata de cuidar nuestro aspecto, no podemos dejarnos ser rigurosos.

Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos, pero nuestra virginidad terminó en cama de mi dormitorio en la primavera de nuestro primer año. Habíamos planeado que esperaríamos a estar en matrimonio para tener sexo, pero una noche de copas nos llevó a estar desnudos en mi cama. Una cosa llevó a la otra y la poronga de Bryan halló su sendero en mi coño. Tras eso fuimos como pequeños que hallaron la llave de la tienda de dulces. En nuestro primer año nos fuimos a vivir juntos. Follábamos mucho pero no éramos muy imaginativos. La mayor parte de las ocasiones Bryan se encontraba encima o yo se encontraba encima a fin de que él pudiese jugar con mis tetas mientras que follábamos. Por muy conservadores que fuésemos , nos encantaba follar.

La casa de Hermosa resultó ser un lugar bastante grande situado en su propio terreno a las afueras de un pueblo muy pintoresco a las afueras de Norwich. La liturgia se celebró en una atractiva iglesia local y todos retornamos a la casa , donde la recepción se celebró en una carpa sobre el césped.

Mientras follábamos, me imaginé a Taylor tumbada a mi lado con mi Bryan encima de ella, follando. Aunque era extraño pensar en mi hombre follando con otra mujer, me excitaba mi pequeña fantasía. No dejaba de preguntarme si verdaderamente podría llevarla a cabo y dejar que su poronga entrara en otra mujer.

Lo mismo ha dicho mi mujer, pero es posible que lo vuelva a llevar a cabo alguna vez. Con eso, ella se arregló el pelo y el vestido, le cogió la mano y le llevó por las escaleras de vuelta a la recepción.

La cena se encontraba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se separó algo de Taylor cuando ascendemos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. De forma rápida tomé otro enorme trago. Sin ser un enorme bebedor, estaba comenzando a sentir un pequeño zumbido. La conversación en la cena fue precisamente de naturaleza mucho más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se metía en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de manera frecuente mientras coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero aun me sentía cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Prácticamente en el final de la cena Taylor dijo que tenía un regalo para mí arriba y quería enseñármelo después de adecentar los platos. Protesté que no tenía que adquirirme nada y hasta Sam se encogió de hombros tal y como si no supiese lo que pasaba. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas pudieran subir.

Quedamos en un Outback Steak House, suponiendo que los chicos querrían un filete. Taylor y Sam ahora estaban allí esperándonos. Sam tampoco era lo que yo aguardaba. Le había dicho a Bryan de camino al lugar de comidas que esperaba que tuviese sobrepeso, un bigote de estrella del porno y que fuera muy ruidoso. Era más grande de lo que esperaba , pero de corte limpio, en forma y vestido de manera conservadora. Él y Bryan congeniaron enseguida, hablando de deportes y bebiendo cerveza eran como viejos amigos. Para ser diez años mayores que Bryan y yo, parecíamos tener bastante en común con ellos. No hubo presión y, en verdad , no hubo ninguna charla sexual. Yo seguía viendo a ocultas a Sam, tratando de imaginarme de qué forma se vería desnudo.

Tenía una imagen en mi cabeza de la mujer que íbamos a conocer. Alguien con maquillaje grueso , vestida como una prostituta que charlaba como un marinero. La mujer que se sentó a la mesa con nosotros no era nada de eso. Se presentó como Taylor. Iba vestida de forma conservadora y charlaba bien, parecía mucho más la chavala de al lado que otra cosa. Me sentí culpable por pensar en ella como una prostituta. Teníamos una mesa alejada que nos dejaba hablar sin miedo a que nos escucharan. Charlamos en el transcurso de un rato para conocernos, nada sexual, sólo conversas sobre nosotros. Sé que no dejaba de mirarla pensando parece tan normal. Si bien era unos diez años mayor que yo, me sentí muy cómodo con ella, y vi por qué Tiffany congenió con ella tan velozmente.

Me pareció una enorme idea. Intercambiamos números y le dije que debería confirmarlo con Bryan pero que ya sabía su contestación. Taylor no charlaba mucho de su marido pero mientras que llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y mencionó que me agradaría mucho Sam y me guiñó un ojo.

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Al final de nuestra charla , Tiffany mentó la idea de un trueque suave. Explicó que con un intercambio suave ámbas parejas tendrían sexo con sus cónyuges en la misma habitación que otra pareja. Dijo que había oído que a ciertos les parece una buena manera de empezar o de ver si realmente desean llevar a cabo el trueque de parejas. En el momento en que le pregunté a Tiffany si ella y Greg estarían preparados , me dijo que no era una gran idea. Si no funcionaba podría arruinar nuestra amistad.

Oh, Dios mío , hazlo, suplicó , y Victoria movió lentamente su mano arriba y abajo de la longitud de su polla. Desgraciadamente , se movieron levemente y, desde mi ángulo, no pude ver todo lo que ocurría, pero, tras un tiempo reducido , él emitió un poderoso gemido y pude ver su semen cayendo al suelo. Joder, mencionó que era lo mucho más cachondo que había hecho jamás.

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales sigue , pero puedo decir con sinceridad que, con independencia de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

De alguna manera , consiguió sostener la compostura, bueno, prácticamente , y la llevé a una mesa sosegada. Bastardo, susurró, ¿estuviste mirando en todo momento? Le conté precisamente lo que había pasado y, más que nada , el fantástico efecto que había tenido en mí. Te amé más en ese instante de lo que jamás lo había hecho antes, le dije. Y es totalmente cierto, nunca he conocido un momento tan esencial en mi vida.

Mi estómago se revolvía mientras bajábamos las escaleras. La mano de Sam se encontraba muy caliente manteniendo la mía. Debía aceptar que era impresionante , un gran televisor y muchos recuerdos de deportes.

¿Las mujeres maduras les encantan a los jóvenes?

La próxima vez que estuve con Tiffany le dije que Bryan y yo habíamos echado un óptimo polvo tras charlar del intercambio de parejas y que deseaba entender más. Tiffany sabía que los 2 éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos y que sólo habíamos estado el uno con el otro , conque se sorprendió mucho de que nos lo planteáramos. Tiffany entendió que solo hablábamos de esto. Siendo sincero con Tiffany le dije que jamás había estado desvisto con otro hombre y bastante menos había tocado el pene de otro hombre. Por más que fuera una bonita fantasía no estaba seguro de poder llevarlo a cabo realmente.

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Se encontraba sexy , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y después me dio un abrazo. Aunque el abrazo fue breve parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a ver la gruta del hombre de Sam, mientras que Taylor y yo preparábamos la cena.

Proseguimos hablando y Taylor sugirió que fuéramos despacio. Me mencionó que en el momento en que te metes de lleno por el momento no puedes regresar atrás. Aun sacó a resplandecer la iniciativa de la que había hablado Tiffany, un trueque suave. Taylor creyó que el punto de partida podría ser sencillamente estar en presencia de otra pareja desviste o que Bryan y yo nos desnudáramos enfrente de otra persona. Sugirió que podíamos ir paso a paso y que si en algún instante nos sentíamos incómodos pararíamos. Mencionó que su política era que las mujeres controlaran el ritmo.

Sabes qué, Megan, semeja que nosotras dos estamos prácticamente desvistes y nuestros hombres calientes están completamente vestidos. Voy a ayudar a Sam a quitarse algo de ropa si te parece bien. Te dejaré a ti de qué manera está vestido tu marido, ha dicho Taylor, quitándole la camisa a Sam.

Santo dios , no habría de estar haciendo esto, la oí decir. Luego , No, no, no te detengas, por el cariño de Dios. A esto le siguieron unos gemidos bastante fuertes. Mi cabeza era un caos. ¿Qué pasaba ahí fuera? ¿Debería establecerme donde estaba y oír? ¿Debo salir a la carga y exigir una explicación?