Esposas Infieles Con Extranos

Lo que jamás te dijeron sobre Esposas Infieles Con Extranos. La belleza de las mujeres maduras no es ningún secreto : todas y cada una entendemos que, cuando se trata de cuidar nuestro aspecto, no podemos dejarnos ser estrictos.

Le dije que, aunque se encontraba profundamente enamorada de Bryan, no podía eludir aceptar que sentía curiosidad por el sexo con otros hombres. Le dije que me sentía culpable en el momento en que miraba a un hombre y lo imaginaba desnudo.

La siguiente vez que estuve con Tiffany le dije que Bryan y yo habíamos echado un óptimo polvo después de charlar del intercambio de parejas y que quería comprender mucho más. Tiffany sabía que los 2 éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos y que sólo habíamos estado el uno con el otro , así que se sorprendió mucho de que nos lo planteáramos. Tiffany entendió que solo estábamos hablando de ello. Siendo sincero con Tiffany le dije que jamás había estado desnudo con otro hombre y mucho menos había tocado el pene de otro hombre. Por más que fuera una bonita fantasía no se encontraba seguro de poder hacerlo verdaderamente.

Oh, Santo dios , hazlo, rogó , y Victoria movió de manera lenta su mano arriba y abajo de la longitud de su polla. Desgraciadamente , se movieron tenuemente y, desde mi ángulo, no pude ver todo cuanto ocurría, pero, tras muy poco tiempo , él emitió un poderoso gemido y pude ver su semen cayendo al suelo. Joder, mencionó que era lo más cachondo que había hecho nunca.

Cuando estábamos finalizando , Taylor dijo que debía usar el baño de chicas y me invitó a acompañarla. Las dos mencionamos de qué forma los chicos actuaban tal y como si se conocieran desde hace unos años. Taylor sugirió que Bryan y yo fuéramos a cenar el sábado durante la noche para tener un poco mucho más de privacidad. Ella mencionó que no había presión para realizar nada, sólo una cena. Acepté, pero tenía un gran nudo en el estómago. Nos reunimos con los chicos y les contamos los proyectos.

Tiffany era una amiga de la facultad que nos conocía a Bryan y a mí desde el instante en que éramos pareja. Hacía un par de meses que no la veía y me comentó mi pérdida de peso, diciéndome lo hot que me veía. Le dije que Bryan y yo habíamos estado haciendo ejercicio y que me sentía realmente bien. Tiffany y yo siempre y en todo momento compartimos todo. Fue la primera persona a la que se lo conté cuando perdí la virginidad. Durante el almuerzo se me escapó que me sentía poco entretenido de nuestra vida sexual. Tiffany me dedicó una sonrisa de asco pero no ha dicho nada. Tiffany llevaba casada exactamente el mismo tiempo que nosotros y me di cuenta de que se estaba guardando algo. La pinché en el transcurso de un rato y por último le supliqué que me contara su misterio.

Bryan ahora escuchaste a nuestra anfitriona, debemos realizar lo que ella dice , dije, ahora quitándole la camisa a Bryan. En el momento en que logré quitarle la camisa a Bryan miré hacia atrás para poder ver los pantalones de Sam bajando, pero asimismo me percaté de que Sam tenía el sujetador de Taylor en sus manos. Bryan asimismo se había dado cuenta. Oh,¿también los pantalones? Parece que se te están bajando los pantalones, nena , le dije a Bryan. Con Bryan sólo en lencería nos acomodamos nuevamente en el sofá.

Le dije que, si bien se encontraba profundamente enamorada de Bryan, no podía evitar admitir que sentía curiosidad por el sexo con otros hombres. Le dije que me sentía culpable en el momento en que miraba a un hombre y lo imaginaba desnudo.

La próxima vez que estuve con Tiffany le dije que Bryan y yo habíamos echado un óptimo polvo tras hablar del trueque de parejas y que deseaba saber mucho más. Tiffany sabía que los 2 éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos y que sólo habíamos estado uno con otro , así que se sorprendió mucho de que nos lo planteáramos. Tiffany entendió que solo estábamos hablando de ello. Siendo sincero con Tiffany le dije que nunca había estado desvisto con otro hombre y bastante menos había tocado el pene de otro hombre. Por más que fuera una bonita fantasía no estaba seguro de poder hacerlo realmente.

¿Porque se busca Esposas Infieles Con Extranos?

Mi nombre es Megan y mi marido es Bryan. Yo mido 1,65 y peso 150, tengo el pelo color fresa, piel clara y gafas. Mi Bryan es 5′ 11 un tanto más de 200 libras, pelo negro obscuro con gafas. Los 2 nos encontramos un tanto en el lado nerd. Bryan, exactamente la misma yo, siempre ha tenido algo de relleno extra. Aunque no nos encontramos gordos , la mayor parte de la multitud nos consideraría gruesos. Llevamos tres años en matrimonio , nos casamos justo después de la universidad. Nos conocimos en el primer año de universidad y nos enamoramos.

Estaba a punto de decir que no, pero mi cabeza dijo qué diablos. Me quité el kimono entre los aplausos de los chicos. Me aproximé a Bryan para ofrecerle una aceptable mirada, finalizando con un beso en los labios. Sam levantó los brazos en señal de qué sucede con él. Bailé hacia Sam, dándole un espectáculo, agachándome para que tuviese una buena vista de mis tetas. Para sorpresa de todos, incluso la mía, me di la vuelta y me incliné , dándole una gran vista de mi trasero solamente cubierto. Luego me volví plantando mis labios en los de Sam. Instantaneamente miré a Bryan, atemorizada por si se enojaba , pero estaba aplaudiendo.

Quedamos en un Outback Steak House, pensando que los chicos querrían un filete. Taylor y Sam ahora estaban allí aguardándonos. Sam tampoco era lo que yo esperaba. Le había dicho a Bryan de sendero al restaurante que aguardaba que tuviera sobrepeso, un bigote de estrella del porno y que fuera muy ruidoso. Era mucho más grande de lo que aguardaba , pero de corte limpio, en forma y vestido de manera conservadora. Él y Bryan simpatizaron enseguida, comentando de deportes y tomando cerveza eran como viejos amigos. Para ser diez años mayores que Bryan y yo, parecíamos tener bastante en común con ellos. No hubo presión y, en verdad , no hubo ninguna conversación sexual. Yo proseguía viendo a escondidas a Sam, tratando de imaginarme de qué manera se vería desnudo.

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Estaba hot , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y después me dio un abrazo. Aunque el abrazo fue breve parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a conocer la cueva del hombre de Sam, mientras que Taylor y yo preparábamos la cena.

Taylor sacó una caja de Victoria Secret de bajo la cama. Mencionó que Tiffany le había dado mi talla y que aguardaba que le quedara bien. Abrí la caja y encontré lencería rosa. Hallé la etiqueta que decía que se trataba de un baby doll peek-a-boo. Tenía volantes, era hot y muy transparente. Taylor me sugirió que me la probara. Tras algunas manifestaciones , acepté. Entré en el baño y me puse el traje. Me puse el tanga y me di cuenta de que mi culo no estaba cubierto en absoluto ; el tirante me entraba por el trasero. Me ajusté los tirantes del top baby doll para que me cubriera las tetas lo mejor posible. El sujetador llevaba una tela transparente con volantes que cubría el sujetador hasta la parte de arriba de las bragas, pero no pasaba del ombligo.

¿Las mujeres maduras les encantan a los jóvenes?

Otro problema. ¿Qué debo realizar en este momento? De hecho , en esta ocasión me resultó simple. Ver a mi mujer en similar situación , siendo tocada por un terminado desconocido , veinticinco años más joven que ella, gimiendo de forma fuerte y profiriendo todo tipo de obscenidades era algo verdaderamente fantástico. Me percaté de que estaba jugando conmigo a través de mis pantalones y que se encontraba duro como una piedra. En verdad , no recuerdo haber estado jamás tan duro. Me bajé las bragas y me salió la poronga. Y allí estaba yo, a tres metros de mi mujer, mientras un joven la llevaba a un emocionante orgasmo.

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales sigue , pero puedo decir sinceramente que, independientemente de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Estaba sexy , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y luego me dio un abrazo. Aunque el abrazo fue breve parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a conocer la gruta del hombre de Sam, mientras que Taylor y yo preparábamos la cena.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes cuando nos conocimos. Taylor mencionó que eso era muy romántico y que entendía si nuestras opiniones sobre el sexo eran diferentes y no queríamos probar el intercambio de parejas. Ella nunca empujaría a nadie a algo que no quisiese hacer. Le pareció bonito que la única poronga que había visto y tocado fuera la de mi marido.

Sabes qué, Megan, parece que nosotras dos nos encontramos prácticamente desnudas y nuestros hombres calientes están totalmente vestidos. Voy a ayudar a Sam a quitarse algo de ropa si te semeja bien. Te dejaré a ti cómo está vestido tu marido, dijo Taylor, quitándole la camisa a Sam.