Esposas Infielas Pilladas Por Camara Oculta Real

Aquí encontrarás todo sobre Esposas Infielas Pilladas Por Camara Oculta Real. El hermosura de las mujeres maduras no es ningún misterio: todas entendemos en comparación a, tratándose de cuidar nuestro aspecto, embargo tenemos la opción de dejarnos consistir exigentes.

Taylor se levantó de un salto, quitándose sexymente el kimono. Creí que a Bryan se le iban a salir los ojos. Me miró y le dije que se me veían las lolas , a eso que él negó con la cabeza. Sam se frotó los pezones mientras bailaba delante de él. Taylor, al igual que yo, terminó su baile con Sam con un beso. Taylor bailó hacia Bryan inclinándose para que sus pezones estuvieran a la altura de sus ojos. Agarró las manos de Bryan y las llevó a sus pezones. Taylor miró hacia mí y dijo : Está bien, a Megan no le importará, ¿verdad, Megan?

La cena se encontraba en la mesa, pero daba la sensación de que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se apartó algo de Taylor cuando subimos. Taylor me sirvió otra gran copa de vino. Rápidamente tomé otro gran trago. Sin ser un gran bebedor, se encontraba empezando a sentir un pequeño zumbido. La charla en la cena fue precisamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan asimismo se metía en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de forma frecuente mientras que coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero aun me estaba sintiendo cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi al final de la cena Taylor mencionó que tenía un obsequio para mí arriba y quería enseñármelo después de adecentar los platos. Protesté que no debía comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros como si no supiese lo que pasaba. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos a fin de que las chicas tengan la posibilidad de subir.

Cuando estábamos terminando , Taylor dijo que tenía que emplear el baño de chicas y me invitó a acompañarla. Ámbas mencionamos de qué manera los chicos actuaban como si se conocieran desde hace años. Taylor sugirió que Bryan y yo fuéramos a cenar el sábado por la noche para tener un tanto más de intimidad. Ella mencionó que no había presión para realizar nada, sólo una cena. Acepté, pero tenía un gran nudo en el estómago. Nos reunimos con los chicos y les contamos los planes.

Aparte de nuestros anfitriones, ni Victoria ni yo conocíamos a absolutamente nadie , por lo que la conversación fue un tanto obligada y, como resultado, las dos decidimos dedicarnos a beber vino y gozar lo más bien que se pueda. Bueno, tres botellas de Zinfandel después nos lo pasamos mucho mejor. Mi mujer, una vez que se ha lubricado lo bastante con el alcohol, se convierte invariablemente en el alma de cualquier celebración , y de pronto se hizo amiga de todo el planeta. En tales circunstancias , siempre ha sido especialmente habitual entre los hombres. Es lo que siempre y en todo momento describo como una mujer de hombres, en el sentido de que elige la compañía de los hombres a la de las mujeres, y habla con ellos casi de hombre a hombre, lo que semeja encantarles. Quisiera que se comprenda lo que estoy tratando de decir.

Tuve que admitir frente Bryan que me intrigaba la iniciativa del swinging, pero le recordé que sólo había estado desviste con él, ni hablar de tener sexo con otra persona. Charlamos un poco más sobre el trueque de parejas mientras que yo acariciaba la polla de Bryan. Después de volver a follar , Bryan y yo acordamos que charlaría con Tiffany un tanto mucho más. Ninguno de los 2 pensó que podría tener sexo con otros, pero, con lo excitados que estábamos, decidimos que no podía realizar daño charlar un poco más de esto.

Al cabo del rato , el vino empezaba a realizar efecto en mí y salí de la carpa para tomar un poco de aire fresco. Paseé un rato por el enorme jardín y después me dirigí a los lujosos baños portátiles de la parte posterior de la carpa para llevar a cabo pis. En el momento en que llegué allí me hallé con un pequeño problema , puesto que había un inconveniente con las cisternas y las cosas se estaban desbordando. Dave, nuestro anfitrión, se excusó profusamente y me señaló que entrara en la casa para usar entre los baños.

Estaba a puntito de decir que no, pero mi cabeza ha dicho qué demonios. Me quité el kimono entre los aplausos de los chicos. Me acerqué a Bryan para ofrecerle una buena mirada, finalizando con un beso en los labios. Sam levantó los brazos en señal de qué sucede con él. Bailé hacia Sam, dándole un espectáculo, agachándome para que tuviese una buena vista de mis lolas. Para sorpresa de todos, aun la mía, me di la vuelta y me agaché , dándole una enorme vista de mi trasero apenas cubierto. Entonces me volví plantando mis labios en los de Sam. En el instante miré a Bryan, atemorizada por si se enfadaba , pero estaba aplaudiendo.

La próxima vez que estuve con Tiffany le dije que Bryan y yo habíamos echado un buen polvo tras charlar del trueque de parejas y que quería entender mucho más. Tiffany sabía que los dos éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos y que sólo habíamos estado el uno con el otro , así que se sorprendió bastante de que nos lo planteáramos. Tiffany comprendió que sólo hablábamos de ello. Siendo sincero con Tiffany le dije que jamás había estado desvisto con otro hombre y mucho menos había tocado el pene de otro hombre. Por mucho que fuera una bonita fantasía no se encontraba seguro de poder llevarlo a cabo verdaderamente.

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De todas formas , no tardó mucho en verse rodeada por un grupo de hombres, la mayor parte de ellos amigos del novio, todos ellos veinteañeros. Más allá de que ella les doblaba la edad, eran como abejas alrededor de un tarro de miel. La he visto de esta forma en muchas ocasiones anteriores y, como siempre , me limité a sentarme y dejar que prosiguiera adelante. Al fin y al cabo , jamás se había transformado en algo mucho más que una broma amistosa.

Le confié a Taylor que Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos. Taylor dijo que eso era muy romántico y que comprendía si nuestras opiniones sobre el sexo eran diferentes y no deseábamos evaluar el trueque de parejas. Ella jamás empujaría a nadie a algo que no quisiera hacer. Le pareció bonito que la única polla que había visto y tocado fuera la de mi marido.

Tiffany sugirió que podía hablar con la pareja con la que habían empezado ; tenían experiencia y eran muy agradables. Si no funcionaba con ellos, no había inconveniente. Tiffany pensó que sería una buena idea almorzar con la esposa de la pareja para ver si me sentía cómodo comentando con ella. Le dije que tenía serias inquietudes sobre la idea , pero acepté almorzar.

Me gustó que las mujeres estuviesen siempre y en todo momento al mando. Acordamos que un buen comienzo sería proceder a cenar con Taylor y su marido para que todos pudiéramos conocernos y no hubiera presión. Sería una buena forma de conocernos.

Me pareció una enorme iniciativa. Intercambiamos números y le dije que tendría que confirmarlo con Bryan pero que sabía su respuesta. Taylor no hablaba mucho de su marido pero mientras que llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y dijo que me agradaría bastante Sam y me guiñó un ojo.

¿Las mujeres maduras les encantan a los jóvenes?

Esa noche le dije a Bryan que Tiffany estaba organizando un almuerzo con la esposa de la pareja que les presentó el swing sólo para hablar. También le dije que me se encontraba arrepintiendo y que podría cancelar la comida. Bryan se esmeró por persuadirme de que siguiera adelante con la comida. Cuando digo que se esforzó , quiero decir que se esmeró mucho con su lengua entre mis piernas. Tras un buen orgasmo, la poronga de Bryan decidió trabajar con más convicción. Me susurró al oído mientras me follaba lo ardiente que se encontraba y lo mucho que quería exhibirme. Su calentura me afirmaba que no se lo pensaba. Después de echar otro buen polvo nos abrazamos con su semen aún dentro de mí. Bryan me aseguró que si me sentía incómoda con algo de esto lo cancelaríamos. Me sentí muy aliviada en el momento en que dijo eso, y no me pareció bien cancelar la comida sin más ni más. Le dije a Bryan que por lo menos iría a comer y conocería a la mujer.

La cena se encontraba en la mesa, pero parecía que habíamos interrumpido algo al subir las escaleras. Bryan se separó algo de Taylor en el momento en que subimos. Taylor me sirvió otra enorme copa de vino. Rápidamente tomé otro enorme trago. Sin ser un enorme bebedor, estaba empezando a sentir un pequeño zumbido. La conversación en la cena fue precisamente de naturaleza más sexual que la cena de la otra noche. Bryan también se estaba metiendo en el coqueteo. Bryan y Taylor estaban teniendo un montón de gracietas juguetonas, con las manos de Taylor tocando a Bryan de forma frecuente mientras que coqueteaban. No sé si fue el vino o qué, pero incluso me estaba sintiendo cómodo con el coqueteo y traté de unirme a él. Casi en el final de la cena Taylor dijo que tenía un regalo para mí arriba y quería enseñármelo tras limpiar los platos. Protesté que no debía comprarme nada y hasta Sam se encogió de hombros tal y como si no supiese lo que estaba pasando. Sam anunció que él y Bryan se encargarían de los platos para que las chicas tengan la posibilidad de subir.

Otro dilema. ¿Qué debo llevar a cabo en este momento? De hecho , esta vez me resultó fácil. Ver a mi mujer en semejante posición , siendo tocada por un completo irreconocible , veinticinco años más joven que ella, gimiendo con fuerza y profiriendo toda clase de indecencias era algo realmente fantástico. Me percaté de que jugaba conmigo mediante mis pantalones y que se encontraba duro como una piedra. De hecho , no recuerdo estar nunca tan duro. Me bajé las bragas y me salió la poronga. Y allí estaba yo, a tres metros de mi mujer, mientras un joven la llevaba a un emocionante orgasmo.

Otro dilema. ¿Qué debo realizar en este momento? En verdad , en esta ocasión me resultó fácil. Ver a mi mujer en semejante situación , siendo tocada por un completo irreconocible , veinticinco años mucho más joven que ella, gimiendo fuertemente y profiriendo toda clase de indecencias era algo realmente fantástico. Me di cuenta de que jugaba conmigo a través de mis pantalones y que se encontraba duro como una piedra. De hecho , no recuerdo haber estado jamás tan duro. Me bajé las bragas y me salió la poronga. Y allí se encontraba yo, a tres metros de mi mujer, mientras que un joven la llevaba a un emocionante orgasmo.

Sí Meg, nos hemos follado a otra pareja y ha sido excelente. Greg se acostó junto a mí con su poronga en otra mujer mientras su marido me follaba. Fue tan erótico. Aquí está la mejor parte – Greg y yo tuvimos el mejor sexo que tuvimos desde el momento en que hemos estado permutando. Quizás eso es lo que es necesario para ti para condimentar las cosas. Fué excelente para nosotros, susurró Tiffany.