Esposa Rusa Infiel

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Me pareció una gran iniciativa. Intercambiamos números y le dije que tendría que confirmarlo con Bryan pero que sabía su respuesta. Taylor no charlaba mucho de su marido pero mientras llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y mencionó que me gustaría bastante Sam y me guiñó un ojo.

Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos, pero nuestra virginidad acabó en la cama de mi dormitorio en la primavera de nuestro primer año. Habíamos pensado que aguardaríamos a estar casados para tener sexo, pero una noche de copas nos llevó a estar desnudos en mi cama. Una cosa llevó a la otra y la poronga de Bryan halló su camino en mi coño. Tras eso fuimos como pequeños que encontraron la llave de la tienda de dulces. En nuestro primer año nos fuimos a vivir juntos. Follábamos bastante pero no éramos muy imaginativos. La mayoría de las ocasiones Bryan se encontraba encima o yo se encontraba encima para que él pudiera jugar con mis tetas mientras follábamos. Por muy conservadores que fuésemos , nos encantaba tener sexo.

Mi mujer y yo hemos descubierto hace relativamente poco el placer del sexo extraconyugal. No a lo grande, pero, en las situaciones correctas , hemos cedido a nuestras fantasías, antes ocultas , y realmente hemos cumplido una o 2 de ellas. Tengo que admitir que ambos lamentamos bastante los 30 años anteriores de matrimonio, en los que nos dejamos llevar por las convenciones y ninguno de los 2 quiso aceptar nuestros deseos mucho más profundos frente al otro. Si hubiésemos sabido antes lo que el otro sentía verdaderamente por el sexo, podríamos haber tenido un matrimonio aún mejor. 30 años desperdiciados, pero todo lo que tenemos la posibilidad de realizar en este momento es intentar recuperar el tiempo perdido.

Tardé en calmarme lo suficiente para regresar a la carpa. Nadie parecía haberme echado de menos y encontré a Victoria comentando con su amiga Linda. Oh, ahí estás , ha dicho , ¿dónde has estado? Saqué mi teléfono del bolsillo y le mostré la foto que había tomado. Fue muy entretenido , ella no sabía qué decir o realizar. Allí estaba , enfrente de su amiga, mirando una foto de ella misma siendo bien tocada por uno de los otros invitados , un hombre 25 años más joven.

Me gustó que las mujeres estuviesen siempre y en todo momento al mando. Acordamos que un óptimo comienzo sería proceder a cenar con Taylor y su marido para que todos pudiéramos conocernos y no hubiera presión. Sería una buena forma de conocernos.

Al final de nuestra conversación , Tiffany mentó la idea de un trueque suave. Explicó que con un trueque despacio ámbas parejas tendrían sexo con sus propios cónyuges en la misma habitación que otra pareja. Dijo que había oído que a algunos les semeja una aceptable manera de comenzar o de ver si verdaderamente desean hacer el intercambio de parejas. En el momento en que le pregunté a Tiffany si ella y Greg estarían dispuestos , me mencionó que no era una buena idea. Si no funcionaba podría arruinar nuestra amistad.

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Se encontraba hot , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y después me dio un abrazo. Si bien el abrazo fue breve parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a ver la cueva del hombre de Sam, mientras que Taylor y yo preparábamos la cena.

Nuestra búsqueda de aventuras sexuales continúa , pero puedo mencionar francamente que, con independencia de lo que hagamos, para mí nada superará nuestra experiencia de aquella noche.

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Mientras follábamos, me imaginé a Taylor tumbada junto a mí con mi Bryan encima de ella, teniendo sexo. Aunque era extraño meditar en mi hombre follando con otra mujer, me excitaba mi pequeña fantasía. No dejaba de preguntarme si verdaderamente podría hacerla y dejar que su polla entrara en otra mujer.

De todas maneras , no tardó bastante en verse rodeada por un grupo de hombres, la mayoría de ellos amigos del novio, todos ellos veinteañeros. A pesar de que ella les doblaba la edad, eran como abejas alrededor de un tarro de miel. La he visto así muy frecuentemente anteriores y, como es costumbre , me limité a sentarme y dejar que prosiguiera adelante. Al final de cuenta , nunca se había convertido en algo más que una broma amistosa.

Taylor se levantó de un salto, quitándose sexymente el kimono. Creí que a Bryan se le iban a salir los ojos. Me miró y le dije que se me veían las tetas , a eso que él negó con la cabeza. Sam se frotó los pezones mientras bailaba enfrente de él. Taylor, exactamente la misma yo, acabó su baile con Sam con un beso. Taylor bailó hacia Bryan inclinándose para que sus pezones estuviesen a la altura de sus ojos. Agarró las manos de Bryan y las llevó a sus pezones. Taylor miró hacia mí y dijo : Está bien, a Megan no le importará, ¿verdad, Megan?

No obstante , lo mucho más excitante que sucedió desde mi criterio es, a primera vista , extremadamente insípido relacionado con lo anterior. Tiene que ver con mi mujer (por supuesto ) pero no implica un sinnúmero de sexo.

Lo mismo dijo mi mujer, pero es posible que lo vuelva a llevar a cabo en algún momento. Con eso, ella se arregló el pelo y el vestido, le cogió la mano y le llevó por las escaleras de vuelta a la recepción.

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Me pareció una enorme idea. Intercambiamos números y le dije que debería confirmarlo con Bryan pero que ya sabía su contestación. Taylor no charlaba bastante de su marido pero mientras que llevaba a Tiffany de vuelta al trabajo le pregunté por él. Tiffany me miró con esa sonrisa socarrona y mencionó que me agradaría mucho Sam y me guiñó un ojo.

Acabamos la facultad y nos casamos, estableciéndonos en nuestra novedosa vida de pareja trabajadora casada. Si bien seguía disfrutando de nuestro sexo, debí aceptar que nuestra vida sexual se estaba volviendo algo aburrida. Bryan y yo comenzamos a ir al gimnasio para ponernos en forma. El ejercicio que hicimos nos logró entusiasmarnos mucho más con el sexo y charlar de él. Bryan comentó que había notado que los chicos del gimnasio me miraban más. Me sorprendió oírle decir que le gustaba que otros chicos me mirasen de esa forma. Probamos algunas posturas novedosas , pero los 2 sentíamos que nuestra vida sexual se encontraba en la rutina. Fue a lo largo de una comida con una buena amiga que nuestra vida sexual se encaminó hacia un gran cambio.

Seguimos hablando y Taylor sugirió que fuéramos despacio. Me mencionó que en el momento en que te metes de lleno ya no puedes volver atrás. Aun sacó a resplandecer la iniciativa de la que había hablado Tiffany, un trueque suave. Taylor creyó que el punto de partida podría ser sencillamente estar en presencia de otra pareja desnuda o que Bryan y yo nos desnudáramos enfrente de otra persona. Sugirió que podíamos ir pasito a pasito y que si en algún momento nos sentíamos incómodos pararíamos. Mencionó que su política era que las mujeres controlaran el ritmo.

Taylor nos recibió en la puerta, con una falda y una bonita blusa. No la ropa de trabajo conservadora que llevaba en la cena. Se encontraba hot , pero no era una zorra. Taylor nos dio un abrazo y un beso en la mejilla. Llamó a Sam. Sam estrechó la mano de Bryan y luego me dio un abrazo. Aunque el abrazo fue corto parecía muy incómodo entre nosotros. Sam le ofreció a Bryan una cerveza y se fueron a conocer la cueva del hombre de Sam, mientras Taylor y yo preparábamos la cena.

Bryan y yo éramos vírgenes en el momento en que nos conocimos, pero nuestra virginidad acabó en cama de mi dormitorio en la primavera de nuestro primer año. Habíamos pensado que esperaríamos a estar en matrimonio para tener sexo, pero una noche de copas nos llevó a estar desnudos en mi cama. Una cosa llevó a la otra y la poronga de Bryan halló su camino en mi coño. Después de eso fuimos como niños que hallaron la llave de la tienda de dulces. En nuestro primer año nos fuimos a vivir juntos. Follábamos mucho pero no éramos muy imaginativos. La mayoría de las veces Bryan estaba encima o yo estaba encima para que él pudiese jugar con mis tetas mientras que follábamos. Por muy conservadores que fuéramos , nos encantaba follar.